sábado , 12 septiembre 2026
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Notas de Ellen G. White

HUMILDAD Y PERSEVERANCIA

Esdras y sus compañeros habían resuelto temer y obedecer a Dios y confiar plenamente en él. No entablarían una relación con el mundo a fin de conseguir la ayuda o amistad de los enemigos de Dios. Ya fuera que estuviesen con los muchos o con los pocos, sabían que el éxito sólo podía provenir de Dios. Y no deseaban que su éxito se atribuyera a la riqueza o influencia de los impíos. Esdras se atrevió a confiar su causa a Dios. Bien sabía que, si fracasaban en su importante obra, sería porque no habían cumplido con los requerimientos de Dios y, por lo tanto, él no podría ayudar los (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1152).

Debemos contemplar a Cristo. La ignorancia de su vida y su carácter induce a los hombres a exaltarse en su justicia propia. Cuando contemplemos su pureza y excelencia, veremos nuestra propia debilidad, nuestra pobreza y nuestros defectos tales cuales son. Nos veremos perdidos y sin esperanza, vestidos con la ropa de la justicia propia, como cualquier otro pecador. Veremos que si alguna vez nos salvamos, no será por nuestra propia bondad, sino por la gracia infinita de Dios…

Ningún hombre puede despojarse del yo por sí mismo. Solo podemos consentir que Cristo haga esta obra. Entonces el lenguaje del alma será: Señor, toma mi corazón; porque yo no puedo dártelo. Es tuyo, mantenlo puro, porque yo no puedo mantenerlo por ti. Sálvame a pesar de mi yo, mi yo débil y desemejante a Cristo. Modélame, fórmame, elévame a una atmósfera pura y santa, donde la rica corriente de tu amor pueda fluir por mi alma (Palabras de vida del gran Maestro, p. 123).

En su vida y sus lecciones, Cristo dio un ejemplo perfecto del ministerio abnegado que tiene su origen en Dios. Dios no vive para sí. Al crear el mundo y al sostener todas las cosas, está sirviendo constantemente a otros. El “hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos”. [Mateo 5:45] Este ideal de ministerio fue confiado por Dios a su Hijo. Jesús fue dado para que estuviese a la cabeza de la humanidad, a fin de que por su ejemplo pudiese enseñar lo que significa servir. Toda su vida fue regida por una ley de servicio. Sirvió y ministró a todos. Así vivió la ley de Dios, y por su ejemplo nos mostró cómo debemos obedecerla nosotros.

Vez tras vez, Jesús había tratado de establecer este principio entre sus discípulos. Cuando Santiago y Juan hicieron su pedido de preeminencia, él dijo: “El que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor”. [Mateo 20:26] En mi reino, el principio de preferencia y supremacía no tiene cabida. La única grandeza es la grandeza de la humildad. La única distinción se halla en la devoción al servicio de los demás (El Deseado de todas las gentes, p. 604).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática.
4to. trimestre 2019 “ESDRAS Y NEHEMÍAS”
Lección 13: «LOS DIRIGENTES DE ISRAEL»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Luis Campoverde

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