HONRA AL SEÑOR

Honra  a Jehová  de  tu  sustancia,  y de  las  primicias  de  todos  tus frutos;  y serán llenas tus trojes  con abundancia,  y tus lagares  rebosarán de mosto.  Proverbios  3:9, 10.

«Este  pasaje  de  las  Escrituras  enseña  que  Dios,  como  Dador  de todos nuestros beneficios, tiene derecho sobre ellos; que debiéramos considerar  en primer  lugar su derecho; y que  descansa  una bendición especial  sobre los que respetan  tal  derecho …

Todo  lo  que poseemos  es del Señor y somos  responsables  ante  él del uso que le demos.  En el  empleo de cada centavo  se verá si amamos a Dios por encima de todas  las  cosas y a nuestro  prójimo como a nosotros mismos. El dinero tiene gran valor porque puede  hacer mucho bien. En manos  de los  hijos de Dios  es alimento para  el  hambriento,  bebida para  el  sediento  y vestido  para  el desnudo …  y un medio de ayudar  al enfermo  (The Faith I Live By,  p.  160;  parcialmente en La fe por la cual vivo, p.  162).

Algunos  dan  de  su  abundancia,  y  sin  embargo   no experimentan necesidad  de nada.  No practican  la abnegación  por  la causa de Cristo. Dan liberalmente y de todo  corazón, sin embargo  todavía tienen  todo lo que el corazón puede desear.  Dios considera esto. La acción y el motivo son  estrictamente notados  por  él,  y ellos  no perderán   su recompensa, pero aquellos  que tienen menos  recursos  no deben  excusarse  porque  no puedan  hacer tanto como los demás.  Haced lo que podáis. Negaos  algunas de las cosas que no son indispensables, y sacrificaos por la causa de Dios. Así como  la pobre viuda, poned  vuestras  dos blancas, y en verdad estaréis  dando  más que  aquellos  que  dan  de su  abundancia; y sabréis cuán dulce  es negarse a sí mismo para dar al  necesitado, sacrificarse  por la verdad  y hacerse tesoros  en el Cielo …

Dad  ahora  lo que podáis,   y cuando  cooperéis   con  Cristo  vuestra mano se abrirá  para impartir todavía  más.  Y Dios volverá  a llenar vuestra  mano  para  que  el  tesoro  de  la verdad  pueda  ser  llevado  a muchas almas. Él os dará para que vosotros  podáis dar a otros (Nuestra elevada vocación,  p. 201 ).

Nuestro   Salvador  nos señala  los cuervos  que  no siembran,  ni  siegan,  ni tienen  graneros, y sin embargo  su Padre celestial  los alimenta. Luego  dice:  «¿No  valéis  vosotros  mucho  más  que las  aves? …   ¿por qué  os  afanáis  por  lo demás?  Considerad   los  lirios,  cómo  crecen;  no trabajan,  ni  hilan;  mas os digo,  que  ni  aun Salomón  con toda su gloria se vistió  como  uno de ellos» …

«Y si  así  viste Dios la  hierba  que hoy está en el  campo,  y mañana es echada  al horno, ¿cuánto  más a vosotros, hombres  de poca fe?» ¿No puede confiar  usted en su Padre celestial?  ¿No puede  esperar  en su graciosa  promesa? «Buscad  primeramente el  reino de  Dios y su justicia,  y todas estas  cosas os serán añadidas».  ¡Preciosa promesa! ¿No podemos confiar  en ella?  ¿No podemos  tener  una confianza   implícita,  sabiendo que el  que ha prometido  es fiel? … deje que su temblorosa fe pueda asir firmemente las promesas  de  Dios  nuevamente.  Deposite  todo  su peso sobre  ellas  con  una fe firme;  puesto  que no fallarán,  ni  pueden  hacerlo (Testimonios para la iglesia,  t. 2, p. 441 ).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
1re. Trimestre 2023 «ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR… HASTA QUE ÉL VENGA»
Lección 2: «PARTE DE LA FAMILIA DE DIOS»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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