«SEÑOR, ¿ACASO NO EXISTES TÚ ETERNAMENTE, MI DIOS SANTO E INMORTAL?» (HABACUC 1:12, DHH).
Forman parte de los monumentos más antiguos del mundo. Hasta el día de hoy, siguen siendo uno de los destinos más visitados del planeta. Y aún están llenas de secretos…
Las pirámides de Guiza, en Egipto, forman un increíble complejo de tres estructuras hechas de bloques de piedra que se alzan imponentes sobre una colina de arena. La más alta de ellas, la de Keops, también es conocida como la Gran Pirámide. Su altura equivale a un edificio de cincuenta pisos y su base ocupa el espacio de más de cinco manzanas. Esta pirámide mantuvo el récord de la estructura más alta construida por el hombre durante 3.800 años. ¿Y sabes cuántas personas trabajaron para construirla? Entre 20.000 y 30.000 trabajadores a lo largo veinte años. En total, alrededor de dos millones de bloques de piedra conforman esta megaestructura. ¿Y cuánto pesa cada uno de ellos? ¡Dos toneladas y media! Un destino imperdible, ¿cierto?
Aunque no se sabe con certeza, se cree que la palabra pirámide proviene del término griego pyr, que significa «fuego». Podría tratarse de una alusión a la similitud entre la forma piramidal y la silueta de las llamas de una hoguera que se extienden hacia el cielo. Después de todo, los grandes faraones buscaban desesperadamente la manera de eternizarse para las generaciones futuras. Y cuando morían, eran enterrados junto con todas sus riquezas personales. En algunos casos extremos, hasta sus sirvientes y esposas eran sepultados con ellos, obligatoriamente. ¿No es aterrador?
El ser humano fue creado para vivir para siempre. Esa es una verdad absoluta e innegable. Y no hay duda de que, desde que el hombre salió del Edén, la inmortalidad nunca dejó de ser un anhelo de su corazón. Adán sintió realmente el peso del pecado cuando vio al corderito siendo sacrificado o, peor aún, cuando recibió en sus brazos a su hijo menor, Abel, ya sin vida.
Los faraones fueron la mayor evidencia de que nadie desea pasar por esta vida y simplemente desaparecer. Todos queremos seguir existiendo, avanzar y nunca ser olvidados. El problema es que, en este mundo, morimos aunque no queramos. Así es el pecado, ¿verdad? Por eso, vivir con Jesús es la única manera sensata de entrar en la eternidad. Cuando él regrese, todos los salvados volverán a ser como Adán cuando fue creado. Y nadie más gastará fortunas en una pirámide. Disfruta este día con Cristo. Serás más importante que un faraón y tendrás algo mucho mejor que una pirámide: tu derecho al árbol de la vida.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Iker Cardoso y Claudia Escamilla
