miércoles , 1 abril 2026
Inicio Las Bellas Historias de la Biblia HISTORIA 7: FLORES EN UNA VARA
Las Bellas Historias de la Biblia

HISTORIA 7: FLORES EN UNA VARA

LA gran rebelión había llegado a su fin. Casi 15, 000 personas habían muerto en la plaga, 250 dirigentes habían sido calcinados por el fuego, y las familias de Coré, Datán y Abirán habían desaparecido cuando la tierra se abrió y los tragó. Los demás estaban muy atemorizados, y agradecidos de que aún vivían.

La dificultad había surgido cuando se les había dicho a los israelitas que, por otros cuarenta años, no podrían entrar en Canaán; pero esa rebelión se había estado gestando durante mucho tiempo. Bien puede haber ocurrido que, desde el momento en que Aarón había sido nombrado sumo sacerdote, su primo Coré se hubiera sentido celoso de él. Al hablar en contra de Aarón a los demás levitas, habrá pensado que algún día podría así conseguir su puesto. Datán y Abirán habían sentido celos de Moisés porque era el líder, y ellos no. De manera que metieron cizaña hasta que se suscitó una abierta rebelión.

Ahora, habían desaparecido. Pero ¿habían aprendido la lección los otros, a quienes se les había perdonado la vida? ¿Estarían todos ahora de acuerdo en que Dios quería que Moisés y Aarón los condujeran? Dado que tantos levitas habían sido severamente castigados, quizá muchos se preguntaban ahora si Dios los habría rechazado como custodios del tabernáculo.

Para que se comprendieran plenamente sus deseos, Dios le dijo a Moisés que pidiera a los dirigentes de las doce tribus que se acercaran al tabernáculo. Cada uno debía traer con él su vara: el palo largo que los hombres de entonces usaban cuando caminaba.

Los 12 hombres acudieron como se les ordenó. Aarón se encontraba entre ellos como cabeza de la tribu de Leví. Ya que se trataba de los hombres más importantes del campamento, todos se habrán preguntado por qué los mandaba a llamar Moisés. Es probable que hayan sospechado que tendría que ver con los tristes sucesos ocurridos hacía pocos días. Imagínate cuán sorprendidos habrán quedado cuando Moisés les pidió que trajeran sus varas. ¿Qué querrá con ellas?, se habrán preguntado.

A medida que cada uno de los dirigentes le alcanzaba su vara, Moisés escribía cuidadosamente en ella el nombre del que se la entregaba, antes de colocarla con las demás. Esto debe haber requerido bastante tiempo y, mientras tanto, los 12 hombres se habrán estado preguntando qué sucedería después.

Cuando se terminaron de escribir los nombres en las 12 varas, con tanta claridad como para que no hubiera lugar a ninguna confusión, Moisés las recogió y las llevó al tabernáculo. Cuando salió otra vez, les indicó a los hombres que ahora podían irse, pero que debían volver al día siguiente.

Moisés les explicó que Dios les mostraría mediante un milagro cuál de las tribus había elegido él para dirigir los servicios del santuario y quién era el hombre que había sido escogido como su líder. La señal consistiría en que la vara de ese hombre florecería. En esa vara seca, habría brotes y flores.

Los líderes volvieron a sus tiendas sin cayado, pero muy entusiasmados. Pensaban que tal vez Dios cambiaría la conducción de Israel y que esa sería la forma en que se lo comunicaría. Quizá al día siguiente descubrirían que algún otro había llegado a ser el sumo sacerdote en lugar de Aarón. ¿Cuál de ellos sería?

Seguramente que en su camino de regreso, algunos de los del pueblo habrán notado que no llevaban cayado.

—¿Perdieron el cayado? —tal vez les preguntaron.

—oh, no! Lo dejamos en el tabernáculo —quizá les respondieron—. Estamos esperando para ver cuál de ellos florecerá.

A la mañana siguiente se reunió una multitud considerable en torno al tabernáculo para ver el resultado. Si una de las doce varas había florecido, ¿cuál de ellas sería?

Cuando los 12 líderes llegaron, Moisés entró en el tabernáculo. Aun él se sorprendió con lo que vio. Porque una de las varas tenía no solamente brotes y flores, sino también almendras maduras.

Entonces, Moisés llevó afuera las varas. Imagínate cuán atónitos se habrán quedado al comprobar que, de la noche a la mañana, una de las varas se había transformado en un árbol.

—¿De quién es esa vara? —exclamaron.

—Acérquense y véanlo —respondió Moisés.

Ansiosos por descubrirlo, los doce se adelantaron y entonces vieron el nombre, claro e inconfundible, a pesar de todas las flores y las almendras que lo rodeaban.

—¡Aarón! —dijeron a coro.

De manera que, al fin y al cabo, no iba a producirse ningún cambio en el liderazgo. Y todos se sintieron satisfechos, porque no podía quedar ninguna duda de que Dios había hablado. Claramente, había expresado que todavía deseaba que la tribu de Levi se hiciera cargo del tabernáculo, y que Aarón fuera el sumo sacerdote.

Aarón fue el único que no recibió de vuelta su vara. Dios le dijo a Moisés que la llevara al tabernáculo y la guardara allí «para que sirva de advertencia a los rebeldes. Así terminarás con las quejas en contra mia».

Y esto acabó con la murmuración durante un tiempo, pero no para siempre. No pasó mucho tiempo hasta que volvieron a quejarse nuevamente.

www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
https://open.spotify.com/show/7oF9U4nFuVbsX37N19PoNe
https://music.amazon.com.mx/podcasts/c98bee34-930c-4bae-baa1-558575905284/las-bellas-historias-de-la-biblia

Tomado de: Las Bellas Historias de la Biblia
Por: «Arthur S. Maxwell»
Colaboradores: Ale Martinez & Miguel Miguel

Matinales más recientes

Matinales relacionados

HISTORIA 08: AGUA DE UNA ROCA

DURANTE los 38 años siguientes, los hijos de Israel peregrinaron por el...

HISTORIA 06: LA GRAN REBELIÓN

PUEDES imaginarte cómo se sintió el pueblo. Se deben haber sentido desanimados...

HISTORIA 5 TAN CERCA, PERO TAN LEJOS

¿SABES cuánta distancia hay desde el monte Sinaí hasta el S límite...

HISTORIA 04: DIFICULTADES EN LA FAMILIA

UN antiguo refrán afirma: «Sobre llovido, mojado». Así debió haber pensado Moisés...

Copyright 2026
slot toto slot toto slot toto