HISTORIA 02: CÓMO COMENZÓ TODO

«2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.» Génesis 1:2

HACE muchos años, leí un cuento acerca de un muchacho que levantó un objeto pequeño y extraño de la calle.
Tenía forma de herradura y un nombre misterioso escrito en ella. El muchacho trató de pronunciar el nombre, pero no pudo. Probó una y otra vez. Entonces un día, cuando dijo la palabra de una manera diferente, el objeto comenzó a crecerle en la mano. Se fue haciendo cada vez más grande, hasta que finalmente la herradura se hizo tan grande como una puerta. Él pasó a través de ella y se encontró en un país extraño y lejano del otro lado del mar.

Diariamente, usando su herradura, visitaba toda clase de lugares extraños. Entonces, pensó que le gustaría ver cómo vivía la gente de hace mucho tiempo. Así que, al susurrarle la palabra mágica a la herradura, mencionó que le gustaría visitar Roma en la época de los césares, y ¡listo, allí estaba!

Por supuesto que esto era solo un cuento inventado, pero nos da una idea. ¿Te gustaría ir a ver cómo era el mundo allá en el mismo comienzo de los tiempos? ¿Lo harías? De acuerdo. Imaginemos que hay un pasaje abovedado por el que podemos pasar y viajar hacia atrás a través de los años.

Sujétate ahora. Cuidado. En este momento lo estamos atravesando. Todo lo que nos rodea se esfuma. Las sillas, la mesa, la alfombra, el equipo de música, todo va desapareciendo. Los rostros se desvanecen. Las luces se apagan. Todo se vuelve cada vez más oscuro.

Rápidamente, retrocedemos a través de los años. Es como viajar en un cohete. Pasamos como un rayo por sobre cientos y miles de años en un momento. Pasamos el tiempo cuando Jesús vivió en la tierra. Pasamos el tiempo de David. Pasamos el tiempo de Abraham. Pasamos el tiempo de Noé, Pasamos el tiempo de Adán.

¡Pero qué oscuro está todo! No podemos ver nada. Todo a nuestro alrededor está extremadamente negro. Ni un rayito de luz por ningún lado. Ni la más diminuta vela. Ni la estrella más remota. Solo oscuridad y noche.

Pero podemos escuchar algo. Es el sonido susurrante y burbujeante del agua, así como lo hemos escuchado más de una vez en la playa o cuando damos un paseo en bote por un lago.

Agua. Y oscuridad.

Como dice la Biblia: «Las tinieblas cubrían el abismo».

De repente, nos damos cuenta de que no estamos solos. Alguien está aquí. En medio de la oscuridad, del vacío, de la soledad, está Dios. El Espíritu de Dios se mueve «sobre la superficie de las aguas». Dios está contemplando el mundo que ha creado,
proyectando lo que hará con él.

De pronto, de algún lugar, no podemos distinguir dónde, escuchamos una voz. Musical, fuerte, resonante, diferente de cualquier voz que hayamos oído antes, le ordena a la oscuridad que ceda el paso a la luz.

Instantáneamente, la oscuridad se disipa. Podemos volver a ver. No muy lejos. Solo a pocos metros, porque en derredor nuestro hay una densa niebla; pero ¡cuán maravillosa es la luz después de la oscuridad!

No hay cielo azul, ni sol radiante, solo una especie de niebla brillante. Debajo hay agua, agua y más agua por todas partes.

No hay tierra, solo este vasto océano que sea agita sin cesar. No hay un hombre ni una mujer, ni un niño ni una niña, no hay un ave ni un animal. No, ni siquiera hay un pez en el mar. Solamente hay luz en medio del agua y por encima de ella.

«Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas. A la luz la llamó ‘día’ y a las tinieblas, ‘noche’. Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el primer día».

¡El primer día! El mismo comienzo de todas las cosas en este viejo mundo. El comienzo del tiempo. El comienzo de la historia. El comienzo de toda la felicidad y la tristeza de la humanidad. Porque fue en ese día que el grande y amante Creador, con
un maravilloso propósito en mente, se acercó a este planeta carente de luz, a esta manchita en el espacio, y dijo: «¡Que exista la luz!»

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Tomado de: Las Bellas Historias de la Biblia
Por: «Arthur S. Maxwell»
Colaboradores: Noel Ramos & Miguel Miguel

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