domingo , 23 agosto 2026
Matinal Para Damas 2022

HIJA DE DIOS

«Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios» (Juan 1:12, NVI).

«¿Todavía no te casaste?» Aunque he escuchado esta pregunta cientos de veces, nunca  sé muy bien qué responder. «Pero eres demasiado linda como para ser soltera», dice la gente, con buenas intenciones, pero dejando entrever que creen que solo la gente fea o rara no se casa después  de cierta edad. Lamentablemente, la iglesia puede ser un espacio bastante tóxico para las mujeres solteras; un lugar donde se las hace sentir inferiores por no haber podido, o no haber querido, formar una familia. La escritora estadounidense Elyse Fitzpatrick, en Good News for Weary  Women  [Buenas noticias para las mujeres cansadas], comenta: «Es bíblicamente insostenible y abrumador decirle a una mujer que la única actividad valiosa que puede hacer es dar a luz hijos y servir a un esposo y una familia». Pero esta idea oprime no sólo  a las mujeres solteras, sino también a las casadas, «haciendo que el éxito como ama de casa/madre sea la vocación más importante en la vida de una mujer. Y aunque  este es un gran llamado, no debería triunfar sobre nuestro primer y más importante llamado: creer en Cristo».

Tu estado civil no es el barómetro de tu valor como persona. Así tengas un marido y siete hijos fabulosos, o no hayas tenido una sola cita fabulosa en siete años, tu estado civil no te define. Casadas, solteras, viudas o divorciadas, todas pertenecemos a Cristo y sólo él tiene el derecho de definirnos. En  The Single Issue [El problema de la soltería], el autor cristiano Albert Hsu señala  que, «en abrupto contraste con el  pensamiento convencional judío, Jesús enseñó  que la salvación no se encuentra en el matrimonio, y que la vida eterna no viene  a través de engendrar hijos que continúen con el apellido de la familia». En cambio, recibimos nuestro sentido de valor y dignidad cuando nos «identificarnos con el Reino de Dios».

Aprender  a identificarnos con el Reino de Dios y con sus valores lleva tiempo, ¡pero vale la pena! Es  un proceso en el que aprendemos a soltar rótulos y etiquetas de todo tipo, para recibir a cambio un título más poderoso: «Hija de Dios». ¡La sangre de Cristo define tu valor! Aprender  a confiar en esta verdad nos permite servir en todas y cada una de las etapas de la vida, con sus bendiciones y desafíos específicos.

Señor; cuando me sienta tentada a permitir que mis circunstancias me llenen de orgullo o de vergüenza, recuérdame que solo tú tienes el poder para definir mi valor como persona. Ya sea casada, soltera, con hijos o sin ellos, yo te pertenezco pocompleto y quiero vivir para servirte.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Lecturas Devocionales para Damas 2022
“SIN MIEDOS NI CADENAS”
Por: VANESA PIZZUTO
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Adriana Jiménez

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