«Sus nombres ya están escritos en el libro de la vida» (Filipenses 4:3).
Jesús nació en Belén y se crio en Nazaret. Los dos lugares estaban en un territorio que perteneció al Imperio Romano. Los romanos eran poderosos: invadían regiones distantes y las dominaban mediante sus ejércitos y sus emperadores.
Después de que Jesús murió, había muchos cristianos por todo el Imperio Romano, pero las autoridades no estaban contentas con eso. ¿Por qué? Porque los cristianos se negaban a participar en costumbres paganas, y también se negaban a creer en muchos dioses, pues la Biblia dice que solo hay uno. Por seguir los principios de la Biblia, los cristianos fueron perseguidos durante muchos años.
A pesar del riesgo de ser encarcelados o llevados a la muerte por creer en Jesús, los cristianos de los primeros siglos mantenían su fe con valentía. Discretamente, usaban símbolos como un pez o una cruz para reconocerse entre ellos, y vivían de forma anónima, predicando el evangelio sin ser descubiertos.
Estos hombres y mujeres fueron grandes héroes y heroínas. No sabemos sus nombres y apellidos, por eso son personas anónimas, pero para Dios no hay anónimos.
Dios sabe tu nombre y el mío, y ama a todas las personas que viven por fe.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
“HÉROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Lisseth Orduz y Claudia Escamilla.
