«[Jocabed] tomó un canastito de junco, le tapó todas las rendijas […] para que no le entrara agua, y luego puso al niño dentro del canastillo […] y lo dejó a la orilla del río» (Éxodo 2:3).
Shaquille O’Neal fue un gran jugador de la NBA. Para ser profesional del baloncesto tuvo que dejar la universidad. Eso, a su mamá, no le parecía lo mejor.
Pronto, Shaquille empezó a ganar mucho dinero, y su mamá le hizo prometer que volvería a la universidad en cuanto pudiera. Tiempo después, Shaquille volvió a la universidad y se graduó. Pero, cuando hacía contratos con equipos y patrocinadores, los otros solo miraban a su agente, no a él. Le estaban dando a entender que no creían que él entendería un contrato ni sabría hacer negocios. Así que Shaquille estudió una maestría en negocios.
Pero su mamá tenía otro sueño.
—¿Sabes que en nuestra familia no hay ningún doctorado? —le preguntó un día.
—¿Quieres decir que si lo logro, yo sería el primero? —respondió Shaquille.
Shaquille volvió a la universidad y obtuvo un doctorado. ¿Ves cuánto las mamás ayudan a sus hijos? Mira también cuánto ayudó a Moisés su mamá, Jocabed. Dios tenía un propósito para Moisés: salvar a su pueblo. Su mamá ayudó a que lo hiciera, salvándole la vida.
¿Qué te parece si hablas con tu mamá de los sueños que ella tiene para ti?
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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