SALVACIÓN
«Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón» (Génesis 3:15).

¿Te has dado cuenta que el mismo acto que le provocó una herida dolorosa, le dio, a su vez, la libertad? Según el versículo de hoy, Dios había anunciado, en el jardín del Edén, que Cristo recibiría una herida. En el monte Calvario, el Hijo de Dios quedó suspendido, entre el cielo y la tierra. Con sus manos en la cruz, estaba siendo herido por el gran tentador. Sin embargo, ese mismo acto, que costaba la vida de Cristo, le aseguraba al hombre su salvación. La muerte de Cristo aplastaría a Satanás definitivamente, dando al ser humano (la simiente de la mujer) libertad del pecado y eterna redención.
En ocasiones, también nosotros debemos tomar decisiones drásticas para favorecer la salvación. Aunque es doloroso desprenderse de hábitos, amistades o cosas dañinas es mejor abandonarlos antes que sufrir la perdición eterna. Jesús dijo: «Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo, porque mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser arrojado al infierno» (Marcos 9:47).
Y tú, ¿necesitas desprenderte de algo en el día de hoy? ¿Precisas tomar una enérgica resolución? Bien sabes que la vida eterna tiene más valor.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares