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«Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». Mateo 5: 14-16

POR TODO EL MUNDO se necesitan mensajeros de la gracia. Conviene que familias cristianas vayan a vivir en poblaciones sumidas en las tinieblas y el error, que entren en campos extranjeros, conozcan las necesidades de sus semejantes y trabajen por la causa del Maestro. Si estas familias se establecieran en puntos tenebrosos de la tierra, donde la gente está rodeada de tinieblas espirituales, para dejar que por su medio brille la luz de la vida de Cristo, ¡qué noble labor sería la suya!
Hacer eso requiere abnegación. Mientras que muchos aguardan que se quite todo obstáculo, se queda en la inacción, y siguen muriendo multitudes sin esperanza y sin Dios. Hay algunos que, por el aliciente de las ventajas comerciales, o para adquirir conocimientos científicos, se arriesgan a penetrar en lugares inhóspitos y con valor soportan sacrificios y penalidades; pero ¡cuán pocos son los que por amor a sus semejantes consienten en llevar a sus familias a zonas necesitadas del evangelio!
El verdadero ministerio consiste en llegar a todas las gentes, cualquiera que sea su situación o condición y ayudar de toda forma posible. Mediante tal esfuerzo podremos conquistar los corazones y obtener acceso a las almas que perecen.
En todo lo que hagamos, hemos de recordar que estamos unidos con Cristo y que formamos parte del gran plan de la redención. El amor de Cristo debe fluir por nuestra conducta como un río de salud y vida. Mientras procuramos atraer a otros al círculo del amor de Cristo, la pureza de nuestro lenguaje, el desprendimiento de nuestro servicio y nuestro comportamiento gozoso han de atestiguar del poder de su gracia.— El ministerio de curación, cap. 9, p. 94.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON EL SERVICIO A DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
