«Yo bendigo al Señor en todo momento, su alabanza sin cesar está en mi boca. Todo mi ser se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. Glorifiquen conmigo al Señor, ensalcemos su nombre todos juntos». Salmo 34:2-4 [1-3], LP
ESTABA A PUNTO DE ESCRIBIR unas palabras de ánimo a alguien que había colaborado en la obra […] en unos momentos cuando la situación era crítica. Pero una mano se colocó sobre el papel impidiéndome escribir, y una voz me dijo: «Estas palabras de alabanza le harán daño a esa persona a la cual te estás dirigiendo. Dios es el gran arquitecto. Glorifícalo a él, no a los hombres». […] Seamos muy cuidadosos para no enaltecer ni adular a nadie. No coloquemos delante de los siervos del Señor la tentación del halago humano. Es Dios quien capacita a los hombres y las mujeres para realizar el bien. Él está detrás de cada servidor suyo. Sin su poder todo ser humano es impotente.
Hay quienes, mediante la abnegación y el sacrificio propio, han preparado el camino para la realización de una buena obra, y que con todo no tienen el talento que los capacitaría para cumplir con éxito la misión de que la obra de Dios se siga desarrollando adecuadamente.
El hermano S ha sido grandemente bendecido por Dios. El Señor lo usó para iniciar la obra en H. No obstante, él no debe creer que, debido a eso, es idóneo para llevar adelante el desarrollo de la escuela en el plano amplio y elevado que debe alcanzar. Otros, cuya educación y experiencia los capacitan para ello, deben hacerse cargo de la tarea en sus etapas avanzadas y llevarla hacia adelante y hacia arriba. No obstante, el Señor no valora menos a los que mediante el sacrificio y la abnegación prepararon el camino para que la obra pudiera avanzar.
Los obreros del Señor no deben pensar que ellos han de ser sus propios jueces en relación con el puesto que tendrían que ocupar. Recuerden todos que hay muchas líneas diferentes de labor, y que todas son necesarias. Los «leñadores» y los «aguadores» (Jos. 9: 21, 27) cumplen un servicio tan digno y necesario como cualquier otro, y tienen éxito donde otros ciertamente fracasarían. […]
Contempla a Jesús. No eches a perder tu registro cediendo ante el abatimiento y la desconfianza. Traza senderos rectos «para que no se desvíen los cojos» del camino (Heb. 12: 13). […] Aquel que está más cerca del Señor es el que confía en él con la misma seguridad que aguarda el amanecer, es el que desconfía de sí mismo y pone toda su confianza en Dios, que puede salvar por completo a los que a él acuden. […]
El Señor tiene interés en toda la obra que estás intentando hacer para él. No te angusties. Ahora lo que nos toca es confiar. El día del ajuste de cuentas mostrará cómo hemos cumplido con nuestra misión. Hagámoslo todo lo mejor que podamos. Si el Señor está con nosotros, triunfaremos.—Carta 64, 24 de abril de 1902, dirigida a J. Edson White, que estaba trabajando en favor de los afroamericanos en el sur de los Estados Unidos.
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
