jueves , 24 septiembre 2026
Devocion Familiar

Grandes cosas

«Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; !Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen! Hizo proezas con su brazo». Lucas 1 : 49, 50

EL SOL DESPUNTA en las montañas de Judá. Una jovencita camina, pensativa; lleva túnica y sandalias viejas; tristeza y alegría en el rostro. Vez tras vez se acaricia  el vientre; quiere sentir el palpitar de la vida que se genera dentro de ella.

La mezcla de sus sentimientos nace de la confusión. Su mente es un remolino de ideas. Se siente feliz por llevar dentro de sí a alguien tan especial. Al mismo  tiempo, la tristeza la envuelve. Sabe que el pueblo la condenará, al enterarse de la noticia.

Llega a una ciudad escondida entre las montañas. Todos llegamos. Si partes, acabas llegando; es una ley de la vida. Cuando Elisabet oye el saludo de María, la criatura que está en su vientre salta, y ella lo percibe. Hay cosas que no se pueden ocultar. Es en estas circunstancias que María ora: «El Poderoso me ha hecho grandes cosas», dice. ¿De qué grandes cosas habla? ¿Qué maravillas había obrado el Poderoso con ella? «Hizo proezas con su brazo», sigue diciendo. ¿A qué se refiere?   El texto de hoy fue extraído de la oración que María hizo cuando visitó a Elisabet, su pariente, para darle la noticia de su embarazo.  Tú y yo sabemos hoy que María había recibido un privilegio. Había sido escogida, entre millones de seres humanos, con el fin de ser la madre del Salvador. «Bendita tú entre las mujeres; y bendito el fruto de tu vientre», le dijo Elisabete

Elisabet, tú y yo lo entendemos; siempre hay gente que te entiende. Pero no todos están dispuestos a hacerlo. La multitud, seguramente, habló pestes al enterarse de que una joven que aún no se había casado estaba encinta; ella fue motivo de burla. Lenguas venenosas distorsionaron la situación. Pocos creyeron que aquel niño era fruto del Espíritu Santo.

Y, no obstante, María creía que el «Poderoso» había hecho grandes cosas con ella. La joven miraba más allá de la tormenta. ¿Tienes miedo de que el pueblo no entienda tu actitud? ¿Ha colocado el Señor certidumbre en tu corazón, pero sabes que los otros no te entenderán? No te preocupes.

Lo único que debe importarte es que lo que vas a realizar armoniza con la voluntad de Dios. Y, aunque los demás no te entiendan, enfrenta el desafío diciendo: «Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; !Santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen! Hizo proezas con su brazo».

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Matinal Para Toda La Familia 2017
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón

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