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«El sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo» (2 Timoteo 2: 13, NVI).

Esa era su rutina diaria. La imagen del profesor con su perro se volvió familiar en la estación de Shibuya. Pero el 21 de mayo de 1925, ocurrió una tragedia: el profesor murió antes de poder regresar a casa. En Shibuya, Hachiko lo esperaba frente a la estación. Y lo esperó así día tras día, cayera nieve, lloviera o hiciera calor. Los días se volvieron semanas, las semanas meses, los meses años y, durante diez largos años, el perro Hachiko fue cada mañana a la estación, esperó el día entero y, al llegar la hora de regreso de su dueño, lo buscaba entre la gente, aunque nunca más lo encontró. La fidelidad de Hachiko tuvo tal efecto entre los japoneses que se convirtió en un héroe.
En 1934, un famoso escultor le hizo una estatua de bronce, que hasta el día de hoy permanece frente a la estación. ¿Te hizo llorar esta historia? iA mí también!Si los animales pueden llegar a ser tan fieles, imagínate cuán fieles podemos ser los seres humanos, especialmente a Jesús. De hecho, Jesús dio su vida por nosotros, para salvarnos. [Cómo no vamos a responderle entregándole nuestro amor y nuestra fidelidad?
Tú puedes ser hoy el Hachiko especial de Jesús, Y mañana también. Y al otro día, y al otro. Y así, toda tu vida.
#GrandeEsSeñorTuFidelidad
#MatinaldeMenores
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
TOMADO DE:
Lecturas Devocionales Para Menores 2017.
“SALTA”
Por: Patricia Navarro de Márquez.