Lucas 1: 13-24, 57-80
Tu hijo va a ser un gran hombre delante del Señor. Nunca tomará vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo aun antes que nazca».
Lucas 1: 15, NBV
El Salvador declaró que en la memoria que los cielos guardan de las personas nobles, no había alguien mayor que Juan el Bautista. La obra que le fue encomendada requería no solo energía física y resistencia, sino las más altas cualidades del espíritu y del alma. Tan importante era la buena educación física como preparación para esta tarea, que el ángel más encumbrado del cielo fue enviado con un mensaje de instrucción para los padres del niño.— El ministerio de curación, cap. 32, pp. 263, 264.
Como padres tenían que colaborar fielmente con Dios en formar en Juan un carácter que lo capacitara para realizar la obra que Dios le había asignado. Juan había nacido cuando ellos ya tenían una edad avanzada, era hijo de un milagro, y ellos pudieron pensar que tenía una tarea especial que realizar para el Señor y que el Señor lo cuidaría.
Pero no razonaron de esa forma; se retiraron a un lugar alejado, donde su hijo no estuviera expuesto a las tentaciones de la ciudad ni fuera inducido a alejarse del consejo y la instrucción que ellos como padres le darían.— Conducción del niño, cap. 2, p. 25.
En el desierto, a Juan se le hizo más fácil negarse a sí mismo, dominar su apetito y vestirse de acuerdo con la sencillez natural. No había nada en el desierto que distrajera su mente de la meditación y la oración. Satanás tenía acceso a Juan, aun después de que cerró toda forma posible por la que pudiera entrar. Pero sus hábitos de vida eran tan puros y naturales que podía discernir al adversario, y tenía fuerza de espíritu y decisión de carácter para resistirlo.
El libro de la naturaleza estaba abierto ante Juan con su provisión inagotable de variada instrucción. Buscó el favor de Dios, y el Espíritu Santo descansó sobre él y encendió en su corazón un ardiente celo por la gran obra de llamar al pueblo al arrepentimiento, a una vida más elevada y más santa. Mediante las privaciones y asperezas de su vida retirada, Juan se estaba preparando para dominar todas las facultades físicas y mentales para poder ocupar su lugar entre la gente, tan inconmovible frente a las circunstancias que lo rodearan como las rocas y montañas del desierto que lo habían circundado durante treinta años.— Spiritual Gifts ,t 2,p.47.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
