domingo , 19 abril 2026
Devoción Familiar 2023

GRACIA SALVADORA 

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”. Romanos 3:23-24

Martes, 11 de septiembre del 2001. Cuatro equipos de secuestradores comandaron cuatro aviones y los utilizaron como instrumentos de muerte. Un avión de pasajeros de American Airlines surcó como un rayo el perfil neoyorquino y se estrelló contra una de las torres gemelas del World Trade Center (Centro Mundial de Comercio). Minutos después, otro avión secuestrado, esta vez de United Airlines, se lanzó contra la segunda torre. Un tercer avión arremetió contra el Pentágono, mientras el cuarto se desplomaba en una zona remota, cerca de Shanksville, Pennsylvania. Una imagen quedó indeleblemente plasmada en mi mente: la de un grupo de bomberos agotados, emergiendo de la columna de humo del Centro Mundial de Comercio, cubiertos de hollín. Traían a salvo a un frágil anciano. El titular del periódico decía en grandes letras rojas: ‘Gracia salvadora”. El subtítulo: “Frente al peligro mortal, arriesgan sus vidas para salvar las de otros”.

Esa foto habla a mi corazón. El anciano jamás podría haber salido del edificio en llamas. Necesitaba que lo salvaran. Necesitaba que alguien se dispusiera a arriesgar su propia vida para salvar la suya. Necesitaba que alguien se dispusiera a arriesgar su propia vida para salvar la suya. Necesitaba un salvador. Sin alguien que se interesaba en su vida-sin alguien dispuesto a enfrentar las llamas, y hasta quizás morir por él-, el anciano atrapado no habría tenido esperanza.

Nosotros también estamos condenados a las llamas. ‘Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios ‘ (Rom. 3:23) y “la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23).

No hay manera de que podamos salvarnos a nosotros mismos. Las increíblemente ‘buenas nuevas” del evangelio consisten, precisamente, en esto: que Cristo se lanzó a las llamas. Tomó el infierno sobre sí. En la cruz, cargó sobre sí toda la condenación del pecado. Mi pecado. Su pecado. Jesús experimentó toda la angustia que los pecadores finalmente experimentarán. Experimentó ‘la muerte por todos” (Heb. 2:9).   ¡Qué Salvador! ¡Qué Libertador ¡Que Redentor!

En mi imaginación leo el periódico de la eternidad, en nuestro primer día en los cielos. En la primera plana tiene una enorme foto de Jesús, con las manos ensangrentadas y la frente herida, cargándome en sus brazos. Cuando veo la foto, noto que yo soy la persona que él tiene en sus brazos, El titular, en rojo carmesí, dice: ‘Gracia salvadora ‘. La hueste entera de los redimidos se postra para adorarle. “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”(Apoc. 5:12).

Y todos decimos: “Por los siglos de los siglos. ¡Amén!” 

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Lecturas Devocionales Familiares 2023
«SOBRE TIERRA FIRME »
Por: MARK FINLEY
Colaboradores: Familia Mariscal & Paty Solares

 

 

 

 

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