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“Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación”. Habacuc 3:18

de Lima, Perú. Lo primero que sentí fue temor por el gran desafío y responsabilidad que Dios ponía en mis manos.
En mi primer día de trabajo me disloqué el pie izquierdo. ¡Increíble! Mi primer día, y ya estaba accidentada. Sin embargo, en medio de esa prueba, Dios tenía una gran enseñanza para mí porque, gracias a ese accidente, ahora puedo entender el temor y el dolor por el que atraviesa un paciente, y sentir la suficiente ternura y paciencia como para tratarlos como ellos necesitan. La misma ternura y paciencia que tienen ellos conmigo.
En estos meses he visto mucha tristeza en todas sus formas, y a veces he llorado por no saber cómo ayudar más. Pero también me he gozado al ver grandes y maravillosos milagros. Hay situaciones en las que nadie tiene una respuesta; solamente Dios.
Una tarde me llamaron para que me hiciera cargo de una paciente. Su caso era muy triste; hasta ese momento, el más difícil que me había tocado. Era una madre primeriza que iba a dar a luz a un bebé con una malformación que no le permitiría vivir, y esta madre lo sabía. La recibí al entrar en la sala de operaciones. Cada día que pasaba, la visitaba para hablarle de Dios y de su inmenso amor. Le hablaba de las oportunidades que él nos da y oraba para que no me rechazara. Gracias a Dios, no lo hizo, porque encontró solo en el Señor esa paz que ella necesitaba. Pude ver, en los días siguientes, el milagro que Dios hizo en su vida, enseñándola a soportar el dolor con esperanza. El día de la despedida se fue con una sonrisa y me dijo que aceptaba la voluntad de Dios. Sabía que él le daría las fuerzas que necesitaba, y otra oportunidad. Encontró gozo y paz en medio de la tempestad.
Querida hermana, tú y yo tenemos lo que ella no conocía: la Palabra de Dios y sus preciosas promesas. Aférrate a ellas y encontrarás paz y gozo en medio de la tempestad que puedas estar viviendo. Con esa seguridad, sigamos avanzando hasta que el Señor regrese.
Inés Zárate, Perú
Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2014
“De mujer a mujer”
Por: Pilar Calle de Hengen