«GLORIFICA A DIOS EN TU CUERPO»

«Pues habéis sido comprados por precio, glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios».

1 Corintios 6:20.

Se ha hablado mucho de las avenidas del alma; estas son las vías por donde puedes  cuidar tu cuerpo para honrar a Dios. El pecado entra como tentación, esperando encontrar respuesta en tu cerebro por medio de estas vías.

Cuando se habla de pecado, se debiera hablar de las ocasiones en las que el enemigo intenta separarte de tu Creador, porque al separarte de él estás a su merced, cometiendo toda clase de impurezas pecaminosas. Cuando has dejado a Dios de lado, tu cuerpo se deleita en hacer lo que le es natural: pecar.

Los ojos, el tacto, el gusto, el oído y el olfato son las entradas de la tentación para pecar.

El apóstol resalta el hecho de cuidar tu cuerpo para honrar a Dios sin caer en el adulterio ni en el homosexualismo, algo que también lleva a su corrupción. La Palabra dice que quien se corrompe de esta forma contra sí mismo peca.

La gratificación carnal es una adicción  difícil de vencer. Se puede razonar y llegar a la conclusión de que es natural, que se debe disfrutar; pero en el fondo sabes que estás degradando tu cuerpo, destruyendo la conciencia que, influida por el Espíritu Santo, te amonesta a abandonar el pecado para no pecar contra Dios.

Mantenerse libre de estas imágenes, gustos, sensaciones y sentimientos, solo se logra con ayuda del Espíritu Santo. El ser humano no puede ni podrá permanecer limpio por sí mismo, pero Dios sí puede purificarlo. Él está dispuesto a ayudarte a triunfar sobre la tentación. Cuanto más resistes, más fuerte te hace, porque todo es por su gracia. Sin Jesús nada es posible y con él la victoria está asegurada.

Honrar a Dios con tu cuerpo es posible en su nombre.

 

 

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por:  Isaías  Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.

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