«Había gigantes en la tierra en aquellos días». Génesis 6: 4

Hay en la actualidad muchas invenciones y adelantos, y máquinas para ahorrar trabajo que los antiguos no tenían. No las necesitaban. […]
Antes del diluvio, los seres humanos vivían varios centenares de años, y la persona de cien años era considerada joven. Esos hombres que vivían tanto tenían mentes sanas en cuerpos sanos. […] Llegaban al campo de acción entre los sesenta y los cien años, la edad aproximada en que aquellos que viven más en la actualidad ya han representado su parte en el breve lapso de su vida, y han salido del escenario— Comentario bíblico adventista, t. 1, pp. 1103, 1104.
Había muchos gigantes, hombres de gran estatura y fuerza, renombrados por su sabiduría, con habilidad para proyectar las más sutiles y maravillosas obras; pero la culpa en que incurrieron al dar rienda suelta a la iniquidad fue proporcional a su pericia y habilidad mentales.
Dios otorgó ricos y variados dones a estos antediluvianos; pero los usaron para glorificarse a sí mismos, y los transformaron en maldición poniendo sus afectos en ellos más bien que en Aquel que se los había dado. Emplearon el oro y la plata, las piedras preciosas y las maderas selectas, en la construcción de mansiones para sí y trataron de superarse unos a otros en el embellecimiento de sus moradas con las más hábiles obras del ingenio humano. No procuraban más que satisfacer los deseos de sus orgullosos corazones, y se aturdían en escenas de placer y perversidad.— Patriarcas y profetas, cap. 7, p. 70.
Se corrompieron en su imaginación porque dejaron a Dios fuera de sus planes y consejos. Eran sabios para hacer lo que Dios nunca les había dicho que hicieran, sabios para hacer el mal. […] Usaron el tiempo de gracia, otorgado tan misericordiosamente, en ridiculizar a Noé. Lo caricaturizaron y lo criticaron. Se rieron de él a causa de su singular fervor y el intenso sentimiento en lo que se refería a los juicios de Dios, acerca de los cuales predicaba que se cumplirían con seguridad. Ellos hablaban de la ciencia y de las leyes que regían la naturaleza y se burlaban de las palabras de Noé, llamándolo loco fanático.— Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1104.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García