«Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, le echaron incienso encima, y ofrecieron delante de Jehová un fuego extraño, que él nunca les había mandado».
Levítico 10: 1

En su juventud, Nadab y Abiú no fueron educados para que desarrollaran hábitos de dominio propio. […] Los hábitos de complacencia propia, practicados durante mucho tiempo, los dominaban de tal manera que ni la responsabilidad del cargo más sagrado tenía poder para romperlos. No se les había enseñado a respetar la autoridad de su padre, y por eso no comprendían la necesidad de ser fieles en su obediencia a los requisitos de Dios. La indulgencia equivocada de Aarón respecto a sus hijos, los preparó para que fueran objeto del castigo divino.
Dios quiso enseñar al pueblo que debía acercarse a él con toda reverencia y veneración, y exactamente como él indicaba. El Señor no puede aceptar una obediencia parcial. No bastaba que en el solemne tiempo del culto se hiciera casi todo como él había ordenado. […] Nadie se engañe a sí mismo con la creencia de que una parte de los mandamientos de Dios no es esencial, o que él aceptará un sustituto en reemplazo de lo que él ha ordenado.— Patriarcas y profetas, cap. 31, pp. 328, 329.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García