«¡NO ES CIERTO, NO VAN A MORIR!» (GÉNESIS 3:4, NVI).
Imagina una multitud de turistas llenos de expectativas que, al doblar la esquina más famosa de Bélgica, casi quieren destrozar todo por la frustración. ¿Y quién es el culpable? Un niñito inofensivo que no sabe hacer otra cosa más que orinar… ¡interminablemente!
Bruselas es una interesante ilustración del jardín del Edén. Esa ciudad, llena de puntos turísticos, preparó una trampa impresionante para los visitantes ingenuos. Porque una de sus atracciones más visitadas y fotografiadas es una broma que roza el mal gusto.
Se trata de una estatua de bronce llamada Manneken Pis, que significa «el muchachito del pis». ¿Te causa gracia? No hay nadie en el planeta que, yendo allí, no busque en el laberinto de calles belgas la famosa esquina del célebre «orinador». Quienes han visto fotos de él se acercan ansiosos para ver con sus propios ojos al niño desnudo. ¿Y sabes por qué la decepción es tan fuerte?
Amigos, ¡la estatua mide 65 cm! Es más pequeña que una muñeca y ¡sorpresa! Habría que apilar 500 de ellas para alcanzar la altura de la Torre Eiffel. Luego de quedarse allí un rato lamentando la «broma», nadie acepta haber gastado la suela de sus zapatos para llegar a algo tan insignificante.
El problema de esta estatua no es su tamaño, sino el hecho de que parece grande en las fotos. La imaginación exagerada solo aumenta el impacto de la caída. ¿Recuerdas aquel día infame en que un animal parlante también mostró una imagen engañosa? Eva creyó en la ilusión y arrojó su fidelidad al Creador a la basura. «¡No es cierto, no van a morir! […] Llegarán a ser como Dios» (Génesis 3:4, 5, NVI): así hipnotizó la serpiente a Eva con la mayor mentira del universo. Todo se arruinó después de eso, y hoy sigue ocurriendo lo mismo, cuando el globo tentador del pecado se infla con aire podrido para ti. Parece grandioso, pero es infame. Porque el experto en engañar también quiere destruir todo lo bueno que hay en ti.
Deja de ilusionarte y engañarte con lo que no vale la pena. Pídele a Jesús que te dé la verdadera proporción de las cosas. Porque solo Dios es real, verdadero y confiable. Sigue adelante con él en este día y deja ir las cosas pequeñas que parecen grandes atracciones. Disfrutarás más y mejor.
Ah, y cuando vayas a Bélgica, mejor elige un delicioso bombón de esta tierra del chocolate.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Jasiel de la Rosa y Claudia Escamilla
