martes , 21 abril 2026
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Conducción del Niño

FORMAS EN LAS QUE SE ARRUINA EL CARÁCTER

Parte 1
Los padres pueden sembrar la semilla de la ruina— Los padres que siguen una conducta errónea enseñan a sus hijos lecciones que les resultarán dañosas, y también siembran espinas para sus propios pies. . . En gran medida los padres tienen en sus propias manos la felicidad futura de sus hijos. A ellos les incumbe la obra importante de formar el carácter de estos hijos. Las instrucciones que les dieron en la niñez los seguirán durante toda la vida. Los padres siembran la semilla que brotará y dará fruto para bien o mal. Pueden hacer a sus hijos idóneos para la felicidad o para la desgracia.—Joyas de los Testimonios 1:142, 143.

Por la indulgencia o la autoridad férrea— A menudo se accede a los caprichos de los niños desde que son pequeñitos, y así se fijan hábitos inconvenientes. Los padres han estado torciendo el vástago. Por la dirección que le den a la educación, el carácter se desarrollará deforme, o simétrico y bello. Pero al paso que muchos yerran en lo que respecta a la indulgencia, otros se van al extremo opuesto y gobiernan a sus hijos con vara de hierro. Ninguno de éstos sigue las directivas de la Biblia, sino que están haciendo una terrible obra. Están moldeando las mentes de sus niños y deben rendir cuenta en el día de Dios por la forma en que lo han hecho. La eternidad revelará los resultados de la obra realizada en esta vida.—Testimonies for the Church 4:368, 369.

Por el fracaso en educar para Dios— Los padres descuidan una solemne obligación cuando fallan en educar a sus hijos para que guarden el camino del Señor y hagan lo que él ha ordenado.— Manuscrito 12, 1898.

Se ha dejado que algunos [niños] obren a su antojo; otros han sido tomados en falta y desanimados. Pero se les ha manifestado poca afabilidad, poca jovialidad y pocas palabras de aprobación.— Manuscrito 34, 1893.

¡Oh, si las madres tan sólo obraran con sabiduría, con serenidad y determinación, para educar y subyugar los caracteres carnales de sus hijos, cuántos pecados no serían cortados en flor, y qué cúmulo de aflicciones no se ahorraría la iglesia!…Muchas almas se perderán para siempre debido a la negligencia de los padres para disciplinar correctamente a sus hijos y enseñarles sumisión a la autoridad en su juventud. El pasar por alto las faltas y suavizar los estallidos de violencia no está poniendo el hacha a la raíz del mal, sino que evidencia la ruina de miles de almas. ¡Oh, cómo responderán los padres a Dios por su horrenda negligencia hacia su deber!—Testimonies for the Church 4:92, 93.

Por la negligencia que juguetea con el pecado— Los niños necesitan cuidado vigilante y orientación como nunca antes, porque Satanás está esforzándose por obtener el control de sus mentes y corazones y arrojar fuera el Espíritu de Dios. El horrendo estado de la juventud de este tiempo constituye una de las señales más poderosas de que estamos viviendo en los últimos días, pero la ruina de muchos puede ser rastreada directamente hasta la equivocada conducción de sus padres. El espíritu de murmuración contra el reproche ha estado echando raíces y está dando sus frutos de insubordinación. Al paso que los padres no están conformes con el carácter que sus hijos están desarrollando, no atinan a ver los errores que cometen ellos en lo que hacen. . .

Dios condena la negligencia que coquetea con la transgresión y el pecado, y la insensibilidad tardía para detectar su maligna presencia en las familias de los profesos cristianos.—Testimonies for the Church 4:199, 200.

Por la falta de sujeción—A causa de que [los padres] no restringen y orientan debidamente a sus hijos, miles están desarrollando caracteres deformes, con una moral relajada y con poca preparación en los deberes prácticos de la vida. Se les permite que obren a su arbitrio con sus impulsos, su tiempo y sus facultades mentales. La pérdida que esos talentos descuidados significa para la causa de Dios está a la puerta de los padres y madres; y, ¿qué excusa presentarán al Señor cuyos mayordomos son y a quienes se les ha confiado el sagrado deber de preparar las almas a su cargo para desarrollar todas sus facultades para la gloria de su Creador?—Testimonies for the Church 5:326.

Los padres pensaron que amaban a sus hijos, pero han demostrado por sí mismos que son sus peores enemigos. Han permitido que el mal cundiera sin restricciones. Han permitido que sus hijos acaricien el pecado, que es como acariciar y mimar a una serpiente, que no sólo pica a la víctima que la acaricia, sino a todos los que se relacionan con ella.—Fundamentals of Christian Education, 52, 53.

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CONDUCCIÓN DEL NIÑO

SECCIÓN #8 * La Tarea Suprema: El Desarrollo del Carácter *

 Capítulo 34: “ FORMAS EN LAS QUE SE ARRUINA EL CARÁCTER
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Rosalyn Angulo

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