martes , 8 septiembre 2026
Devocion Familiar 2018

Firmes en el dolor

<<¿Quién ha creado a nuestro anuncio y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Isaias 53:1 
EN LA NOCHE del 29 de marzo, Floro Vásquez, que vivía en la zona de Josefina, área rural de Cuenca, Ecuador, oye un ruido infernal y vio que las aguas suban con una rapidez violenta. Su esposa Rosario no estaba en la casa.
Lloro vio desesperadamente que su casa se inundaba. Saca a dos de sus cinco hijos que dormían y se subió a un árbol. <<Desde allí observa cómo mi casa era totalmente cubierta por el torrente. Pensaba en mis otros hijos, pero no podía hacer nada. En medio de la desesperación y tristeza resiste en una posición muy incómoda hasta la madrugada. Sin embargo, más tarde conseguí soportar más y perdí el sentido. Cuando desperté, mis hijos ya no estaban conmigo; habían desaparecido de mis manos para siempre>>.
A la mañana siguiente. Lloro fue rescatado por los bomberos, y se dio cuenta de la dimensión de su tragedia Estaba solo. Todos sus hijos habían muerto entre las centenas de personas llevadas por las aguas que arrasaban el cerro Tamuga, y que llega  a ser conocida como la mayor tragedia que Ecuador tuviera ese año.
Lo interesante fue que los habitantes del lugar, después de la tragedia y al comenzar los trabajos de reconstrucción, colocaron al lado de la carretera un enorme cartel con un versículo bíblico. <<Cuando pases por las aguas por el fuego, no te quemarás ni la llama arder en tí>> (Isa. 43, 2). Fue conmovedor ver a ese pueblo trabajando para salir de la nada. Perdieron todo. Salvaron apenas lo más precioso que el ser humano posee: La vida. Las aguas enloquecidas, arrastrando lodo y piedra, llevaron casas, mujeres, niños y ancianos, ellos tuvieron la fe suficiente como para creer que <<cuando pasemos por las aguas, Jesus estará con nosotros; y si por los ríos, nos anegarían>>.
Un periodista le preguntó a uno de los lugareños por qué colocaron ese versículo, si todo estaba sumergido. El respondió con sencillez que las aguas no se habían llevado las esperanza, ni los sueños, ni el futuro.
Mi vista a Ecuador valió solo para ser testigo de todo lo que estoy narrado. La fe heroica de ese pueblo me emociona. La promesa de Dios no valla solamente antes de la tragedia. Para ellos, que habían vivido la mayor pesadilla de sus vidas, la promesa divina continuaba en pie.
¿Confiaste alguna vez en Dios y tuviste la impresión de que falló? ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Continuaste confiando o pensaste que todo no era más que demagogia divina? Las promesas de Dios nunca fallan; pueden demorar, pueden incluso dar la impresión de que no se cumplirán, pero están siempre en pie y son válidas para los que pueden ver más allá de lo visible.
MatinalFamiliar
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista

 

Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón

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