Fieles en la prosperidad

«En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto el uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro». Eclesiastés 7: 14

Dios describe en su palabra a un hombre próspero, cuya vida fue exitosa en todo el sentido de la palabra, un personaje al cual el cielo y la tierra se complacían en honrar.

Job mismo dice de su vida:

«Así fue en los días de mi juventud, cuando el favor de Dios protegía mi morada; cuando aún estaba conmigo el Omnipotente y mis hijos me rodeaban.

Al verme, los jóvenes se escondían, los ancianos se levantaban y permanecían en pie.

Entonces los que me oían me llamaban bienaventurado, y los que me veían testimoniaban a favor mío, porque yo libraba al pobre que clamaba y al huérfano que carecía de ayudador.

La bendición venía sobre mí del que estaba a punto de perderse, y al corazón de la viuda yo procuraba alegría. Iba yo vestido de justicia, cubierto con ella; como manto y diadema era mi rectitud».

Job 29: 4-14

«La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella» (Prov. 10:22). —La educación, cap. 15, pp. 126-127.

La Biblia no condena a nadie por ser rico, si adquirió honradamente su riqueza. La «raíz de todos los males» no es el dinero, sino «el amor al dinero» (1 Tim. 6: 10). Dios da a los seres humanos la facultad de enriquecerse; y en manos del quien actúa como administrador de Dios, empleando generosamente sus recursos, la riqueza es una bendición, tanto para el que la posee como para el mundo.— El ministerio de curación, cap. 14, pp. 137-138.

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Devocional Vespertino Para 2017.
“Una Religion Radiante”
Por: Elena G. de White

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