sábado , 18 abril 2026
Lección Menores 2021

FE INESPERADA

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR

«Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de Él procede nuestra fe» ( Hebreos 12:2 ).

MENSAJE: Al desarrollarse nuestra fe también lo hace nuestra habilidad para servir.

¿Alguna vez has pedido algo en favor de alguien? ¿Has salvado la vida de alguien? Tu vida tiene más influencia en la vida de los demás de lo que te imaginas. Lee la siguiente historia y descubre cómo la fe de un «incrédulo» salvó la vida de ,un amigo. Un capitán del ejército romano acudió a los dirigentes judíos en busca de ayuda. El capitán les explicó ·¡ que su criado, al que amaba mucho, estaba muy enfermo y a punto de morir. Con todo el respeto del mundo, les pidió a aquellos ancianos judíos que fueran a hablar con Jesús, para rogarle que sanara a su criado. A diferencia de otros centuriones romanos, este trataba bien a sus  criados, no era nada cruel con ellos.  De hecho, aquel criado era para él como parte de su familia, por eso el capitán estaba tan triste ante la idea de que su criado muriera.
Los dirigentes judíos le prometieron que lo ayudarían, que llevarían su petición a Jesús. Y así lo hicieron. Se apresuraron en busca del  Maestro. Cuando lo encontraron, «le  rogaron mucho a Jesús» (Lucas 7: 4) · que ayudara al capitán, porque lo merecía, porque ayudaba a la nación judía y había hecho construir un templo para ellos (ver Lucas 7: 5).
El corazón de Jesús fue tocado de inmediato. Apenas se enteraba de que alguien estaba enfermo o en necesidad, su respuesta automática era ayudar.  A diferencia de los judíos, no iba a ayudar al hombre por lo que había hecho. Lo iba a ayudar, no porque lo mereciera, sino porque el hombre había reconocido que necesitaba ayuda.

Jesús se dirigió inmediatamente a la casa del capitán. Lentamente se abrió camino entre la multitud, y no había caminado mucho cuando llegó a sus oídos un mensaje del oficial romano. «Señor, no te tomes tanta molestia, pues no merezco que entres bajo mi techo», le dijo. Parece ser que este hombre había estado observando y escuchando a Jesús desde hacía algún tiempo. Había escuchado una y otra vez las historias del amor y del poder sanador de Dios. Reconocía en Jesús algo especial que los judíos no habían logrado ver. Sabía que Jesús no era una persona común, y no se sentía merecedor de ser visitado por él.

El humilde mensaje del centurión no detuvo a Jesús. Continuó directamente hacia la casa del oficial. Jesús solo tenía un propósito en mente: servir y bendecir a todo el mundo. A donde quiera que iba, llevaba vida, sanidad y alegría, y este día no sería la excepción. Pero antes de que alcanzara su destino, el capitán romano llegó ante él y continuó su mensaje para Jesús. «Ni siquiera me atreví a presentarme ante ti», confesó el oficial, «pero con una sola palabra que digas, sé que será sano mi criado. Como ves, yo tengo soldados bajo mi autoridad. De hecho, sé muy bien lo que significa la palabra autoridad. Si le digo a uno «ve’; él me obedece; y si le digo al otro «ven’; él viene. Cualquier cosa que le pida a mi siervo él lo hace. Sé que tienes el mismo tipo de autoridad sobre la enfermedad y la muerte, y así como mis siervos me obedecen, la enfermedad mortal obedecerá lo que ordenes. Solo di la palabra, Señor, y estoy seguro que mi siervo será sanado».
Cuando Jesús escuchó las palabras del centurión, quedó sorprendido. «i Ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande!», exclamó a la multitud que le seguía. Cuando el soldado romano regresó a casa, encontró que tal y como Jesús había prometido, su criado estaba completamente bien, y listo para continuar su trabajo.

Deben de haber habido muchas exclamaciones de alegría en la casa del centurión ese día. A causa de la fe del oficial romano, su siervo fue bendecido con el toque de sanidad de Jesús. Pero las bendiciones no se detuvieron allí. Con el paso de los años, mientras esta historia se cuente una y otra vez, las bendiciones seguirán llegando. De la misma manera en que Jesús honró la fe del centurión y sanó a su siervo, Dios honrará también tu fe. Todos recibimos una medida de fe a través de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. Es un privilegio poder usar esa fe, así como lo hizo el centurión, para interceder por la salvación y la salud de los demás. ¿Puedes imaginar las bendiciones que podemos brindar a otros, si ponemos nuestra fe en Jesús como lo hizo el centurión?

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Lección de Escuela Sabática para MENORES.
1er. Trimestre 2021 <LA GRACIA DE DIOS TRASPASA FRONTERA>
Lección 5: «FE INESPERADA»
Colaboradores: Karla González & Antonio Orellana

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