viernes , 1 mayo 2026
Notas de Ellen G. White

EXPERTOS EN EL ERROR

Es  de  vital  importancia que escudriñemos   las Escrituras   diariamente, de modo  que podamos  conocer  el camino  del Señor, y que no seamos engañados por falacias  religiosas.  El mundo  está lleno de teorías  falsas e ideas  espiritistas  seductoras,  que tienden  a destruir  las claras  percepciones  espirituales y a apartar de la verdad y la santidad.  Especialmente en  estos  tiempos,   es  necesario   que  prestemos   atención   al  consejo: «Nadie  os engañe  con palabras  vanas».

Debemos  tener  sumo  cuidado,  no  sea  que  malinterpretemos  las Escrituras.  Las  sencillas  enseñanzas  de la Palabra  de Dios  no  han  de ser tan  espiritualizadas que se pierda  de vista  la realidad. No  fuercen demasiado el significado  de las oraciones  en la Biblia  en el intento  de extraer  algo  novedoso  con el fin de agradar  a la imaginación.  Tomen las Escrituras  según  están expresadas. Eviten  las vanas  especulaciones (Alza tus ojos, p.  314).

Ningún  hombre, mediante presentaciones  científicas, guíe las inteligencias  a apartarse  de lo real hacia lo imaginario. Dios llama a hombres que, en medio  de la idolatría que se le rinde a la naturaleza, dirijan  sus miradas  al Dios de la naturaleza. El Señor utiliza la naturaleza  corno una sierva,  con el fin de revelar  su poder.  Estas  cosas,  objetos  de su creación, manifiestan  la obra de sus manos. De todo lo que él ha creado,  el hombre,  la obra máxima  de su creación,  es el  que más tremendamente lo ha deshonrado.  En el juicio,  los seres humanos  aparecerán  delante  de Dios avergonzados  y condenados, porque aunque se les dio inteligencia, raciocinio  y la facultad del habla, no obedecieron  la  ley del Altísimo…

El hombre  es solo eso, un hombre.  Las palabras  que salen  de sus labios  no han de ser consideradas  como provenientes  de Dios. A menos que Dios permanezca  al lado  de ellos en su servicio, y trabaje  con ellos, no son nada.  Es el colmo de la  insensatez  que el pueblo  de Dios ponga su confianza  en los hombres  y haga de la  carne su brazo derecho  (Alza tus ojos, p.  292).

Los  que leen y escuchan  las sofisterías  que predominan  en esta época,  no  conocen  a Dios  tal  como  es.  Contradicen  la  Palabra  del Señor, exaltan  y adoran  a la naturaleza  en lugar del Creador. Aunque podemos  discernir  la obra de Dios en las cosas que creó, estas no son Dios. La voz de la naturaleza se oye por la influencia que tiene sobre los sentidos.  Su voz, declara la Palabra, se escucha hasta el fin del mundo. La creación  fisica da testimonio  de Dios y de Jesucristo  como excelso Creador de todas las cosas.  «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.  En él estaba  la vida, y la vida era la luz de los hombres». Juan 1: 3, 4 …

En  la  actualidad,   los  hombres  aseveran  que  las  enseñanzas   de Cristo con respecto a Dios no pueden verificarse por medio de las maravillas  del mundo natural,  porque  la naturaleza  no se halla en armonía con el Antiguo y Nuevo Testamento. Esta supuesta falta de conformidad entre aquélla y la ciencia no existe. La Palabra del Dios de los cielos no concuerda  con la ciencia humana, pero está en perfecto  acuerdo con su propia  ciencia creada (Alza tus ojos, p.  276).

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Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
4to. trimestre 2020 “COMO INTERPRETAR LA BIBLIA”
Lección 10: «LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y CIENTÍFICA»
Colaboradores: Rosalyn Angulo & Esther Jiménez A

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