La misión más importante que Jesús nos encargó fue presentar al mundo una imagen de él. Él desea que seamos sus manos y sus pies, que mostremos su carácter y su amor en todo lo que decimos y hacemos. Como dice 1 Pedro 2: 9, fuimos escogidos para anunciar «las obras maravillosas de Dios». Pero si echamos un vistazo a nuestro pasado, ¿hemos sido los ejemplos que él deseaba que fuéramos, no solo para los extraños, sino también para nuestras propias familias?
En ocasiones es difícil llevarse bien con las personas más cercanas.
Seguramente habrás respondido que «no». Tal vez somos ejemplo cuando estamos fuera de casa, pero esa conducta ejemplar parece desvanecerse en cuanto llegamos de vuelta a casa. Quizá tratemos a los miembros de nuestra familia con desprecio en lugar de hacerlo con amor. ¿Alguna vez te has detenido a pensar que mostrar la imagen de Dios comienza en casa? Si algunas personas llegaran a tu casa, ¿encontrarían evidencias de la presencia de Dios, o se irían pensando que él no está en tu hogar?
En ocasiones es difícil llevarse bien con las personas más cercanas, pero para que otros puedan ver el amor de Dios en nuestros hogares debemos primero mostrar ese amor y preocupación a nuestros familiares. La experiencia de Jacob con su hermano Esaú es un buen ejemplo para nuestro estudio. Su relación es una de las más complicadas de la Biblia. Es un hecho comprobado que no se llevaron bien, y cuando Jacob sustrajo el derecho de primogenitura de Esaú, su relación sufrió mucho. Estar distanciado durante años hace que lo que sucede en Génesis 33 sea aún más impactante. En el versículo 3, encontramos a Jacob inclinándose: «Se inclinó hasta tocar el suelo con la frente siete veces, hasta que estuvo cerca de su hermano» (Gén. 33: 3). Al inclinarse siete veces, Jacob brindó a Esaú un respeto que no había mostrado a su hermano años atrás. Es toda una enseñanza acerca de la humildad y el arrepentimiento en las relaciones familiares, con el fin de lograr una reconciliación.
La sencillez es el principio del amor que debe brillar en cada rincón de nuestros hogares. No deseamos ser acusados de mentirosos ni de hipócritas o de afirmar en público que somos cristianos cuando todos en casa ven que no lo somos para nada. Por tanto, esfuérzate por ser como Jacob, cuya humildad restableció una relación fraternal con su hermano.
PARA COMENTAR
- ¿Cómo puedes mostrar amor por los miembros de tu familia de manera que los hogares de ustedes irradien la presencia de Dios?
- ¿Has tenido una relación tensa con algunos de tus hermanos? De ser así, ¿cómo enfrentaste dicha situación?
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 12: «¿Qué han visto en tu casa?»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
