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«Han sido llamados a la libertad. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien sírvanse los unos a los,otros por amor. Porque toda la ley se resume en este solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo» Tengan cuidado, porque si ustedes se muerden y se comen unos a otros, llegarán a destruirse» (Gálatas 5: 13-15).

A veces nos «lanzamos cosas» unos a otros, pero lo único que logramos con ello es salir todos embadurnados. Estoy hablando de cosas como insultos, cotilleos, calumnias o dejar en ridículo a alguien. Creemos que así «manchamos» a la otra personar pero nuestras manos también se quedan manchadas. Nosotros somos los que salimos perjudicados cuando intentamos dejar quedar mal a los demás.
Cuando Pablo escribió a los Gálatas sobre la libertad que tenemos en Cristo, les advirtió que no usaran «esa libertad para dar rienda suelta a sus instintos». Lo que debían hacer con aquella libertad era amarse y no devorarse unos a otros. Algunos insistían en que los nuevos creyentes debían seguir practicando los ritos del Antiguo Testamento, mientras que otros (entre ellos Pablo) decían que aquellos requisitos legales ya no estaban en vigor. Pablo fue acusado de ser un falso apóstol y advirtió a las gálatas de que si no cambiaban su conducta, todos perderían aquella batalla,
Jesús quiere que nos alejemos de conductas destructivas y mezquinas y, sin embargo, muchos de nosotros caemos en ellas todos los días. Es fácil, e incluso a veces nos gusta, acabar con la reputación de otro. Si tienes problemas de este tipo, recuerda que la única solución es la que Pablo sugiere: aprender a amar y a aceptar a los demás.
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Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN.”
Por: Melissa & Greg Howell Seth