«El ángel del Señor protege y salva a los que honran al Señor» (Salmo 34:7).

Nosotros también tenemos escudos invisibles que nos protegen: ¡los ángeles! Si se nos abrieran los ojos para poder ver el ejército celestial, percibiríamos las veces en que tan bondadosamente nos libraron de situaciones difíciles.
Cuando Jesús vuelva, por fin podremos ver a nuestro ángel de la guarda. Tendremos mucho de qué conversar. ¿Qué tal si nos preparamos para ese encuentro tan especial?
«¡Qué gratificante será poder conversar con el ángel que nos cuidó desde el primer día de nuestra vida!» (La educación, cap. 35, p. 274).
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2024
“EL FASCÍNATE LABORATORIO DE DIOS” Descubriendo profundamente al Creador
Por: Rodrigo Barbosa
Colaboradores: Xiomara Moncada y América Lara