¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve, o has visto los tesoros del granizo? (Job 38:22)
¿Hay nieve en el lugar deonde vives? ¿Viste nieve alguna vez? Si ves nieve o, incluso, si solamente la imaginas, piensa en el hecho de que no hay dos copos de nieve exactamente iguales. Por supuesto, es imposible revisar cada copo de nieve que haya caído, hasta estar seguro de que no hay dos iguales, pero debido a que su estructura es tan compleja, es muy poco probable que dos cristales de nieve puedan ser idénticos.
La vida de un copo de nieve comienza muy por encima del suelo, en una nube. El vapor de agua empieza condensarse sobre la superficie de un cristal de hielo, y se convierte en un prisma de seis caras: un hexágono.
Mientras el cristal crece, brotan ramas de cada una de las seis esquinas del hexágono. A medida que cambia la temperatura dentro de la nube, la forma de las ramas, o brazos, cambia con el tiempo. Pero, los seis brazos crecen a la misma velocidad y de la misma manera; por eso, el copo de nieve continúa siendo perfectamente simétrico. Dado que cada cristal de nieve sigue un camino diferente a través de las nubes, cada uno termina luciendo distinto.
Tú y yo somos como los copos de nieve. Cada uno de nosotros ha sido formado único por nuestro Creador. Cada uno de nosotros sigue un camino de vida diferente y somos moldeados por nuestras experiencias. Todos somos distintos; y, aun así, todos somos hermosos y valiosos a los ojos de Dios.
¿Y AHORA?
¿Qué te hace único y diferente de los demás?
¿Puedes dar gracias a Dios por haberte hecho
de esa manera?
SPLASH
Cada cristal de nieve, individualmente, es transparente. Sin embargo, cuando están agrupados se ven de color blanco debido a que muchas de sus superficies reflejan la luz, y esta se dispersa por los copos de nieve.
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Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
