martes , 21 abril 2026
Matinal De Damas 2026

«¿ERES TÍMIDA?»

«Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.

2 Timoteo 1: 7.

Comó gran parte de las personas introvertidas también son tímidas es fácil confundir timidez con introversión, pero no son lo mismo. Veamos algunas diferencias.

La introversión tiene que ver con el temperamento, mientras que la timidez puede ser una consecuencia conductual de la introversión. En líneas generales, la persona introvertida es aquella que carga las baterías estando a solas; que valora mucho la discreción y evita la exposición innecesaria, pero que, cuando debe hacerlo, no tiene miedo ni vergüenza de relacionarse socialmente ni de participar en actividades de carácter público. Sin embargo, la persona que es introvertida y además tímida puede sentir verdadero pánico si tiene que hablar con extraños o interactuar en grupo.

En la timidez, la exposición de uno mismo a la opinión de otra persona genera gran malestar; por eso la persona tímida evita el contacto y la interacción con personas y grupos diferentes a aquellos a los que está habituada. Algunas personas tímidas evitan a toda costa hablar en público. Les da vergüenza ser el centro de atención, tal vez por miedo a comportarse de manera que sea juzgada por los demás como inadecuada o a ser malinterpretada. Es comprensible que sea difícil para estas personas lanzarse a exponerse públicamente cuando una intensa actividad emocional les provoca dolor y angustia.

Una situación más crítica que la timidez es la fobia o la ansiedad social, que es el miedo patológico a la exposición, lá crítica y las interacciones sociales. Este caso requiere ayuda de un especialista.

Si no solo te identificas con la introversión, sino que además eres retraída o sientes vergüenza al interactuar y exponerte socialmente, es probable que seas tímida. Hay factores hereditarios que contribuyen al desarrollo de la timidez, pero también se debe a otros factores, como un medio social adverso, el tipo de educación familiar recibido o experiencias negativas del pasado.

Sí, ciertamente la timidez es incómoda, pero es posible trabajarla. Lo primero: resiste la tentación de aislarte. Participa de algún grupo humano, aunque sea muy reducido. Busca ayuda psicoterapéutica para comprender los mecanismos y condicionamientos que te hicieron así. No te castigues, acéptate, y reconoce lo bueno que hay en ti. Las personas tímidas pueden ser excelentes amigas y suelen tener habilidad para escuchar. Ahora bien, tampoco seas conformista. Atrévete a combatir la timidéz. No rechaces a las personas sin conocerlas. Empieza por sonreír y ser afectuosa.

Si tienes problemas de timidez, pídele a Dios que te dé coraje. Él tiene una misión para ti y puede darte valentía para que seas útil en su obra.

 

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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