«Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Del mismo modo, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce». Santiago 3: 1 2.
DIEGO DESPERTÓ JADEANDO. Había tenido pesadillas toda la noche. Al amanecer el nuevo día y mirarse en el espejo, vio las señales de una mala noche. Hace tiempo que Diego vivía un tormento; y sabía que era necesario cambiar de rumbo. Se quedaba hasta altas horas de la noche mirando películas de terror. Después recordaba esas imágenes durante las horas de reposo, y dificultaban su descanso.
Pero la angustia de Diego iba más allá. Como el apóstol Pablo, se arrodillaba muchas veces y clamaba a Dios: «¿Por qué hago el mal que no quiero y no el bien que deseo?».
El versículo de hoy trae la respuesta. ¿Puede una fuente producir agua salada y dulce al mismo tiempo? La respuesta es obvia. Eres lo que lees, oyes y miras. Son los mensajes que colocas en tu mente los que alimentan las buenas o las malas tendencias que hay en ti. Si deseas andar en los caminos de Dios, tendrás necesariamente que alimentar tu mente con pensamientos de Cristo.
La incoherencia en el comportamiento de Diego se producía porque anhelaba ser un buen cristiano, pero alimentaba su mente con malos pensamientos. En el momento de actuar, su mente decía una cosa, teóricamente sabía qué camino seguir; pero el cuerpo lo llevaba a transitar por senderos extraños. Si eres higuera, afirma Santiago, producirás higos. Pero la tragedia de muchos es que, siendo higuera, quieren producir aceitunas. Y eso no funciona; es contrario a la naturaleza.
Usa este día para «revisar tus fuentes». Permite que solo lleguen a tu mente mensajes que desarrollen en ti un carácter como el de Cristo. Revisa tu biblioteca, tu colección musical, tus videos. Piensa en los lugares que visitas cuando navegas en Internet. En fin, facilita tu caminar con Cristo.
Dios está siempre dispuesto a dar fuerzas al cansado. No hay nada que él no pueda hacer en tu vida, si con humildad lo buscas.
Antes de ir hacia tus actividades diarias, recuerda la pregunta de Santiago: «Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Del mismo modo, ninguna fuente puede dar agua salada y dulce».
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TOMADO DE:
Matinal Para Toda La Familia 2017.
“PLENITUD EN CRISTO”
Por: Alejandro Bullón.
