«Entonces tuvo un sueño, en el que veía una escalera apoyada en la tierra, cuyo extremo tocaba el cielo, y veía que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella». Génesis 28: 12, RVC
Todo el cielo está profundamente interesado en los seres humanos, que están sobresaturados de actividades, y que no son conscientes de las realidades invisibles.
TODOS LOS SERES CELESTIALES manifiestan el mayor interés por este puntito, que es nuestro perdido mundo. No obstante, cuando nos ponemos en contacto con la actividad incesante de nuestras ciudades, cuando nos mezclamos con las multitudes en nuestras populosas avenidas, cuando entramos en los comercios y caminamos por las calles; en todos esos lugares, desde la mañana hasta la noche, la gente actúa como si los negocios, los deportes y los placeres fueran el fin último de la vida, como si fueran lo único que debe ocupar sus pensamientos. ! Qué poco tenemos en cuenta a esos agentes invisibles!
A veces las inteligencias celestiales descorren el velo que oculta el mundo invisible, con el fin de que nuestra mente pueda ser desviada del apresuramiento y la ansiedad.
Hemos de ser conscientes de que hay testigos para todo lo que hacemos y decimos, tanto cuando estamos dedicados a nuestras labores, como cuando nos encontramos solos.
«Todos los ángeles son espíritus al servicio de Dios, enviados en ayuda de quienes han de recibir en herencia la salvación» (Heb4 1: 14, DHH), que frecuentemente se nos presentan en ‘forma humana, y como extraños conversan con los que están dedicados a la obra de Dios. Han sido los compañeros del viajero en peligro en lugares solitarios. En las embarcaciones sacudidas por la tempestad han dirigido palabras que han disipado el temor y han inspirado confianza en los momentos de peligro. Muchos, bajo distintas circunstancias, han escuchado voces de seres de otros mundos.— Review and Herald, 22 de noviembre de 1898.
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Devocional Vespertino Para 2017
“HIJOS E HIJAS DE DIOS”
Por: Elena G. de White.
