«Mis días se acercan a su fin, sin esperanza, con la rapidez de una lanzadera de telar». Job 7:6, DHH
SI TENEMOS POCO TIEMPO, aprovechémoslo juiciosamente. La Biblia nos asegura que estamos en el gran día de la expiación. El día simbólico de la expiación era un día en el que todo Israel afligía su corazón delante de Dios, confesaba sus pecados y acudía ante el Señor con contrición y remordimiento por sus pecados, con arrepentimiento genuino y con una fe viva en el sacrificio expiatorio.
Si ha habido dificultades, si han existido envidias o malicias, enojos, malas sospechas, confesemos estos pecados, no en una forma general, sino acercándonos a nuestros hermanos y hermanas personalmente. Seamos decididos. Si cometimos un mal y ellos veinte, confesemos ese mal como si fuéramos el principal ofensor. Tomémoslos de la mano, dejemos que nuestro corazón se ablande bajo la influencia del Espíritu Santo, y digamos: «¿Me perdonas? No he obrado bien contigo. Quiero enmendar todo mal para que nada quede registrado contra mí en los libros del cielo. Quiero tener un registro limpio». ¿Quién creen ustedes que resistirá esta iniciativa?
Hay demasiada frialdad e indiferencia —demasiado de ese espíritu que dice: «No me importa»— entre los profesos seguidores de Cristo. Todos deberíamos experimentar preocupación hacia los demás, guardando celosamente los intereses de los demás. «Que se amen los unos a los otros» (Juan 13: 34, NVI). Entonces podremos estar como una fuerte muralla contra los artificios de Satanás. En medio de la oposición y de la persecución no nos uniremos a los vengativos, no nos juntaremos con los seguidores del gran rebelde, cuya obra especial consiste en acusar a los hermanos, en difamar y manchar su carácter.
Que el resto de este año se aproveche en destruir toda fibra de la raíz de la amargura, enterrándola en la tumba con el viejo año. Comencemos el nuevo año con una consideración más tierna, con un amor más profundo hacia cada miembro de la familia del Señor. Unámonos. «Unidos permanecemos de pie; divididos caeremos». Tomemos una norma más elevada y más noble que nunca antes.— The Review and Herald, 16 de diciembre de 1884.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel
