viernes , 24 abril 2026

 

Libertad con Cristo

La sensación de alivio que sienten los redimidos cuando Dios los libera de la opresión es apenas una gota comparada con el océano de alivio que sentirá Jesús cuando finalmente lleve a su pueblo a casa. El conflicto finalmente habrá terminado; la última etapa estará completa. Recordando las palabras que pronunció en la cruz, Jesús exclamará: “Ya está hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le daré a beber del manantial del agua de la vida, sin que le cueste nada” (Apoc.
21:6). El primer deseo de Jesús es darnos el agua de vida. Se regocija de haber liberado al mundo de toda barrera que impidiera a la gente disfrutar del agua eterna de vida.

Jesús promete que “el que salga vencedor recibirá todo esto como herencia; y yo seré su Dios y él será mi hijo” (Apoc. 21:7). El plan de salvación eleva a los redimidos a la plena condición de hijos e hijas de nuestro Rey celestial, lo que nos confiere todos los privilegios de la realeza celestial. Nadie tiene mejores libertades que los hijos de los reyes. Los príncipes están exentos de los impuestos que pagan los plebeyos (Mat. 17:25, 26). Las princesas tienen el tesoro real para cubrir gastos y pueden acceder al trono. Tienen todas las cosas físicas que puedan desear. Si la realeza terrenal disfruta de estos extraordinarios privilegios, imagina las libertades que se conceden a los hijos del Rey de reyes (1 Juan 3:1, 2).

Jesús renunció a sus libertades. Dejó su Trono y todos sus beneficios reales para convertirse en siervo de otros siervos, lo más bajo de lo bajo. Fue arrestado y maltratado, y clavado desnudo en una cruz como un criminal común. Se hizo pobre para que nosotros fuéramos ricos (2 Cor. 8:9). Piénsalo por un momento. No hubo nada que no sacrificara en su lucha para liberarnos del pecado; entregó su libertad y su vida solo por la posibilidad de que aceptáramos su regalo.

Es importante entender que Jesús no dio a su pueblo la libertad porque de alguna manera nos la ganáramos o la mereciéramos; es un regalo, totalmente gratuito, dado por su gracia divina. ¿Cómo respondemos a una muestra de amor tan increíble? Es una pregunta importante, y Apocalipsis 14:12 nos da la respuesta: “Cumplen sus mandamientos y son fieles a Jesús”. Hace falta un valor determinado para hacerlo cuando la corriente del mundo entero corre en dirección contraria. Dios está buscando personas que tengan el amor profundo, la confianza inquebrantable y el valor de seguirlo aquí y ahora, cuando los amigos y la familia vayan en dirección contraria. Cultivar una estrecha relación con Cristo es la única manera de desarrollar la confianza en él que nos capacita para hacer cosas que nunca creímos posibles. Que el Espíritu Santo nos ayude a superar el temor y la incredulidad, y nos llene del amor y la confianza necesarios para estar entre los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe
de Jesús. Cuando Cristo venga en las nubes del cielo (14:14), solo entonces disfrutaremos la verdadera libertad.

Enfoca – Jueves 28/3
• ¿Dónde ves a Jesús en el texto principal de esta semana?
• ¿En qué sentido puedes ver a Jesús en forma diferentes, o identificar algún rasgo nuevo de él?
• ¿Cómo te conforta la promesa de ser hijo de Dios? ¿Cómo te motiva?
• Hoy: 2 Crón. 4, 5; 1 Rey. 11; PR, cap. 4.

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2024.
1er. trimestre 2024
Lección 13 «LIBERACIÓN DEFINITIVA»
Colaboradores: Joaquin Maldonado y Adriana Jiménez

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