jueves , 16 abril 2026
Matinal Para Adultos 2020

EN UN INSTANTE 

SALVACIÓN 

«¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, casa de Israel? dice Jehová. Como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mis manos oh casa de Israel. En un instante hablare contra naciones y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. Pero si esas naciones se convirtieren de su maldad contra la cual hable, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles y en un instante hablaré de esas naciones y de esos reinos, para edificar y para plantar» (Jeremías 18:6-9). 

Imagina que tu equipo de fútbol favorito pierde un partido que lo deja fuera del campeonato de la temporada. Al entrevistar a los jugadores y consultarles por las posibles causas de la derrota, se distinguen dos tipos de explicaciones. Unos señalan que «el árbitro estaba en [sul contra», «el campo deportivo estaba en malas condiciones», «el frío era abrumador»; mientras que otros refieren: «Nos faltó entrenamiento», «tuvimos poco descanso», «necesitamos mayor concentración. Teniendo en cuenta sus respuestas, ¿Cómo podrían mejorar los resultados la próxima vez? El primer grupo poco puede hacer para cambiar los resultados. Su actitud resulta pasiva, puesto que el éxito o el fracaso dependen de las circunstancias medioambientales o la voluntad ajena. Por el contrario, el segundo grupo adopta una actitud más activa ya que el entrenamiento, el descanso o la concentración dependen fundamentalmente de cada uno de ellos.

En psicología la percepción que tenemos sobre las causas de lo que ocurre en nuestra vida se denomina locus de control. Un locus de control externo es aquel cuyas causas se atribuyen a factores externos, y un locus de control interno atribuye las causas del comportamiento a causas internas.

Nuestro texto bíblico menciona dos resultados diferentes en la vida de todo creyente. Por un lado, señala la inminencia de ruina y destrucción; por el otro, se evidencia crecimiento y edificación. ¿A qué atribuyes la causa de uno u otro resultado?

Muchos creen que cualquier resultado depende de Dios, así que cuando leen:

«En un instante hablaré para arrancar, y derribar, y destruir» o «en un instante hablaré para edificar y para plantar», se sienten como títeres en manos de un Dios caprichoso e imprevisible quedando pasivos y a la deriva.

No obstante, aun cuando nuestra vida es como barro en las manos de Dios, aquello que es capaz de cambiar el rumbo completo de nuestra vida es el poder de elección. Tu voluntad, tu decisión, es lo que habilita al Señor para actuar. Depende de ti que elijas seguir a Dios y aceptes su propósito en tu vida. Entonces, en un instante, se ocupará de tu edificación.

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#RadioJovenAdventista
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2020
«Buena Medicina es el Corazón Alegre»
Por: Julián Melgosa – Laura Fidanza.
Colaboradores: Ricardo Vela & Paty Solares

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