domingo , 6 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2023

EN TIRO Y SIDÓN

Mirando hacia el occidente,  [Jesús] podía ver dispersas por la llanura que se extendía abajo  las antiguas ciudades  de Tiro y Sidón, con sus templos paganos, sus magníficos palacios y emporios de comercio, y los puertos llenos de embarcaciones  cargadas.  Más allá, se encontraba la expansión azul del Mediterráneo,  por el cual los mensajeros del evangelio  iban a llevar  las buenas nuevas  hasta  los centros  del gran imperio  mundial.  Pero el  tiempo  no había  llegado  todavía.  La obra que  le esperaba  ahora  consistía  en preparar  a sus discípulos  para su misión…

Los habitantes  de esta región  pertenecían  a la  antigua  raza cananea.  Eran idólatras, despreciados y odiados por los judíos.  A esta clase pertenecía  la mujer que ahora había venido a Jesús.  Era pagana, y por lo tanto estaba excluida de las ventajas que los judíos disfrutaban diariamente.  Había muchos judíos que vivían entre los fenicios, y las noticias de la obra de Cristo habían penetrado hasta esa región…

Cristo conocía la situación de esta mujer. Él sabía que ella anhelaba verle,  y se colocó en su camino.  Ayudándola  en su aflicción, él  podía dar una representación viva de la lección que quería enseñar. Para esto había traído a sus discípulos. Deseaba que ellos viesen la ignorancia existente en las  ciudades  y aldeas cercanas  a la tierra de Israel.  El pueblo al cual había sido dada toda oportunidad  de comprender la verdad no conocía las necesidades de aquellos  que  le  rodeaban.  No  hacía ningún esfuerzo  para  ayudar  a  las  almas  que  estaban   en  tinieblas.  El muro de separación  que el orgullo  judío  había erigido  impedía  hasta  a los discípulos sentir  simpatía  por  el  mundo  pagano.  Pero  las barreras  debían ser derribadas (El Deseado de todas las gentes,  pp. 365, 366).

Durante  su  ministerio terrenal, Cristo  empezó  a derribar la pared divisoria  levantada entre  los judíos y gentiles,  y a predicar la salvación  a toda la humanidad. Aunque  era judío, trataba  libremente con  los samaritanos  y anulaba las  costumbres farisaicas  de  los judíos con  respecto a ese  pueblo  despreciado.  Dormía  bajo sus  techos,  comía  junto a sus mesas, y enseñaba en sus calles.

El Salvador anhelaba exponer a sus  discípulos la verdad  concerniente  al  derribamiento de  la  «pared   intermedia de  separación» entre Israel  y las  otras naciones:  la  verdad  de que «los  Gentiles sean juntamente  herederos» con  los judíos, y «consortes  de su promesa en Cristo por el  evangelio.» Efesios 2:14; 3:6.  Esta verdad  fue  revelada en parte cuando  recompensó la fe del  centurión  de Capernaum, y también  cuando predicó  el evangelio a los  habitantes de Sicar.  Fue revelada  todavía más claramente en ocasión  de su visita a Fenicia,  cuando sanó  a la hija de la mujer cananea. Estos incidentes ayudaron  a sus discípulos a comprender  que entre  aquellos  a quienes  muchos consideraban indignos de la salvación, había almas  ansiosas  de la  luz de la verdad  (Los hechos de los apóstoles, pp. 16, 17).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 11: «MISIÓN EN FAVOR DE LOS NO ALCANZADOS: Segunda parte»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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