«El verdadero pan de Dios es el que desciende del cielo y da vida al mundo. «Señor —le dijeron—, danos ese pan todos los días». • Jesús les respondió: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás. Pero ustedes no han creído en mí, a pesar de que me han visto. Sin embargo, los que el Padre me ha dado vendrán a mí, y jamás los rechazares 6: 33-37, NTV
ME HA SIDO INDICADO QUE DIGA que no debemos mirar a ningún ser humano para obtener poder o experiencia, ni depender de nadie para conseguir fortaleza y orientación. Cristo dice: «Pongan sus ojos en mí». «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Isa. 45: 22, RVC; Juan 8: 12). Me dirijo a los que pretenden ser hijos de Dios. ¿No es ya tiempo de que conozcamos a la fuente de nuestra fortaleza y poder? ¿No debiéramos, a partir de ahora mismo, hacer que los que registre de nuestras vidas sea más grato al Señor?
No encuentro palabras para describir las escenas que se me presentaron. Vendrán tales tribulaciones que humillarán todos los corazones que se ensalzan. Que nadie se le ocurra pensar que es seguro seguir su propio camino o confiar en el hombre. El Señor llama a personas con experiencia a que lleven responsabilidades en su nombre y con su fortaleza, siervos que hayan aceptado la gracia comprendiendo su responsabilidad de impartirla a otros.
La Palabra del Dios viviente debe ser nuestra guía. Hemos de ser conscientes de que dependemos de Aquel a quien pertenecemos por creación y por redención. Leamos y estudiemos las declaraciones registradas en el capítulo 6 de Juan. Oremos para lograr una comprensión de esas verdades. Me alarma ver la debilidad espiritual de quienes han recibido una luz tan clara. Si hubieran caminado en esta luz serían fuertes en el Señor. Pero no lo han hecho, y los que toman contacto con la verdad por medio de sus esfuerzos miran a los seres humanos para recibir sabiduría, en vez de mirar a Jesucristo, «esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano» (Juan 1: 9, NVI). Cuando los que pretenden creer en Cristo lo reciban por la fe, él será para ellos su santificación, su justicia y su recompensa sobremanera grande.
Los agentes, que el Señor ha designado, deben recibir sabiduría divina de modo individual. Deshonran grandemente al Señor cuando por su seguridad confían en los planes humanos. Con claridad han de verlo a él como su suficiencia, como su fortaleza.
¿Estamos representando a Cristo? ¿Nos hemos apartado del espíritu y de la influencia de los planes trazados de acuerdo con los principios mundanos y las maquinaciones humanas? ¿Estamos alimentándose diariamente del pan de vida?
Ojalá podamos orar diciendo con toda sinceridad: «Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas». «En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Sal. 119: 27, 11).— Manuscrito 78, 16 de junio de 1902, «El asunto de los alimentos saludables».
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Devocional Vespertino Para 2019.
“Alza Tus Ojos”
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Lisseth Orduz & Michelle Ramírez
