viernes , 17 julio 2026
Lección E. Sabática 2025

En el monte Sion

En Apocalipsis 14 encontramos al pueblo de Dios de pie sobre el monte Sion. Este se encontraba al oeste de lo que hoy se conoce como la Ciudad Vieja en Jerusalén y era considerado la sede del Trono de Dios o de su presencia entre su pueblo. Con el tiempo, el monte Moria, donde estaba el Templo, llegó también a ser identificado como el monte Sion.

En otras palabras, esta importante descripción del remanente de Dios de los últimos días se presenta en el lenguaje característico del Santuario, como la mayoría de las escenas clave de Apocalipsis. Gracias al Cordero, el pueblo de Dios está en el Monte Santo.

Lee los Salmos 15 y 24, donde David hace una pregunta de suma importancia: «¿Quién residirá en tu santo monte?» Compara su respuesta con la descripción que hace Apocalipsis 14: 1 al 5 del pueblo de Dios que está en Sion. ¿Qué paralelismos encuentras? ¿Cómo puede uno unirse a este grupo? ¿Qué significado tiene el hecho de que el nombre del Padre esté escrito en sus frentes? (Apoc. 14: 1).

La descripción de aquellos a quienes se permite estar en la presencia de Dios según los Salmos 15 y 24 representa una tarea bastante difícil de cumplir para los simples pecadores. ¿Quién de nosotros puede decir honestamente que siempre ha caminado rectamente o que siempre ha dicho la verdad (Sal. 15: 2)? Ninguno de nosotros puede decir que «no caerá jamás» (Sal. 15: 5). La Biblia enseña que si decimos que nunca hemos pecado la verdad no está en nosotros (1 Juan 1: 8).

La única conclusión posible a la que podemos llegar es que el Cordero es quien nos permite estar de pie sobre el monte Sion. Aunque el Cordero no es mencionado en esos dos salmos de David, aparece en la descripción de Apocalipsis 14. Da la impresión de que Apocalipsis 14 respondiera a la pregunta de David. Ahora que el Cordero de Dios ocupa su lugar legítimo en el monte Sion, en el Santuario, nosotros también podemos estar allí en virtud de su perfecta justicia acreditada a nosotros por la fe. Podemos tener la «plena seguridad para entrar en el santuario, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne» (Heb. 10: 19, 20). Sin su sangre, no habría esperanza para nosotros.

Piensa en todas las promesas bíblicas de victoria sobre el pecado. ¿Por qué, aun con esas promesas, seguimos sin estar a la altura del ejemplo perfecto que Jesús nos ha dado y por qué necesitamos su vida perfecta como sustituto nuestro?

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2025
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 8: «EN LOS SALMOS: PRIMERA PARTE»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

Matinales relacionados

Para estudiar y meditar

Lee las páginas 500-503 del capítulo «Las últimas palabras de Josué» en...

Los peligros de la idolatría

Lee Josué 24: 22-24. ¿Por qué fue necesario que Josué repitiera su llamamiento...

Libres para servir

Como líder genuino y fiel, Josué respetaba el libre albedrío de su...

«Con integridad y en verdad»

¿Qué llamado hizo Josué a los israelitas? (Jos. 24: 14, 15). ¿Qué...