EN EL CÍRCULO INTERIOR

«Los que salgan vencedores serán así vestidos de blanco, y no borraré sus nombres del libro de la vida, sino que los reconoceré delante de mi Padre y delante de sus ángeles». Apocalipsis 3:5, DHH

QUERIDOS JÓVENES: ¿Pueden mirar hacia delante con gozosa esperanza y expectación hacia el tiempo en que el Señor, el Juez justo, confiese sus nombres ante el Padre y los santos ángeles? La mejor preparación que pueden tener para la segunda venida de Cristo es descansar con fe firme en la gran salvación que nos trajo en su primera venida. Deben creer en Cristo como en un Salvador personal.— The Youth’s Instructor, 28 de enero de 1897, p. 26.

Muchos de nosotros no nos damos cuenta de la relación de pacto en que estamos ante Dios como pueblo suyo. Estamos bajo las obligaciones más solemnes de representar a Dios y a Cristo. Debemos cuidarnos de deshonrar a Dios al profesar ser su pueblo, y luego actuar directamente en forma contraria a su voluntad. Nos estamos preparando para trasladarnos. Entonces actuemos como si nos hubiéramos trasladado. Preparémonos para las mansiones que Cristo ha ido a disponer para aquellos que lo aman.— The General Conference Bulletin, 1 de abril de 1903.

A menos que los que pretenden creer la verdad para este tiempo se sometan a la vida futura, nunca verán al Rey en su hermosura. […] Deben cultivar la paciencia, la bondad, la humildad, la benignidad, la compasión y el servicio mutuo. Han de anular toda su dureza, su falta de cortesía, su disposición no cristiana, porque ninguno de estos atributos negativos son de Cristo. […] Las gracias celestiales y puras se reciben y florecen en la mente, el corazón y el carácter, únicamente cuando llegamos a ser partícipes de la naturaleza divina. […] El cielo debe comenzar en la tierra para todo aquel que ha de entrar en las mansiones celestiales.— Manuscrito 29, 1892, p. 6.

Todo el cielo aprecia las luchas de los que pelean por la corona de la vida eterna, para que puedan ser participantes con Cristo en la ciudad de Dios, cuyas calles son de oro puro, «como vidrio transparente» (Apoc. 21: 21). Dios quiere que entremos allá; Cristo quiere que entremos; la hueste celestial quiere que entremos. Los ángeles están dispuestos a estar en el círculo exterior, y dejar que los que han sido redimidos por la sangre de Jesús estén en el círculo interior. […] Una corona de gloria espera a todos aquellos que pelean la buena batalla de la fe.— Manuscrito 21, 1895, pp. 7, 8.

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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

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