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Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (Efesios 4:11)
Elizabeth tenía una hermosa voz, que a todo el mundo le encantaba oír. Cada vez que la iglesia necesitaba cubrir un canto para el momento musical, Elizabeth era la primera persona a quien convocaban. Algunos miembros de la iglesia decían que su voz sonaba como si un ángel estuviese cantando desde el cielo. La hermana melliza de Elizabeth, Mónica, estaba orgullosa del talento de su hermana.
Ella no podía negar que Elizabeth tenía un don especial. Pero, al mismo tiempo, esto la hacia sentirse mal porque a ella nunca le pedían que cantara en el momento de partes especiales musicales. Nunca había sido distinguida por el
profesor de música de la escuela. Y no solo eso; en lugar de llamarla Mónica, a menudo se referían a ella como «la hermana de Elizabeth».
—No tengo talentos especiales -le dijo Mónica su maestro de Escuela Sabática—. ¿Por qué Elizabeth los tiene todos?
Ella tiene algunas cualidades especiales —|e respondió el maestro pero probablemente tú tengas algunas que ella no tiene. —¿Cómo cuál? ‘preguntó Mónica—. No soy buena en nada. —Dios tiene diferentes planes para cada uno de nosotros —le explicó su maestro—.
Imagínate que todas las personas en la Tierra tuviesen una voz como la de Elizabeth, Eso, entonces, no sería ya considerado como un talento, ¿no te parece? —Supongo que no – respondió Mónica, sacudiendo la cabeza.
—No tienes que cantar en la iglesia para servir a Dios —continuó el maestro—. Solamente tienes que hacer algo con los talentos que Dios te dio, en el lugar que él decida que estés.
Dos semanas después, cuando Mónica contaba la historia para los niños en el culto, se dio cuenta de que ella estaba usando su don para la gloria de Dios.
SPLASH
Los adultos cambian sus trabajos en promedio nueve veces durante su vida.
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Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
