sábado , 18 abril 2026
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ELÍAS ENFRENTA A LOS FALSOS PROFETAS

Versículo de Memoria

«¡Respóndeme, Señor; respóndeme, para que esta gente  sepa que tú eres Dios, y que los invitas a volverse de nuevo a ti!» (1 Reyes 18: 37).

Mensaje

Dios nunca deja de esforzarse por trata de ganar nuestros corazones.

Referencias:

1 Reyes 18: 16-20; Profetas y Reyes, cap.  11, pp.  95-101.

¿Has deseado alguna vez tener alguna cosa con tanta  intensidad que has persistido en ello hasta conseguirla? Tal vez tuviste que ahorrar dinero con ese fin. Es posible que hayas importunado  a tus padres pidiéndoselo. Puede haberte parecido que nunca conseguirías lo que tanto  deseabas.  ¿Has pensado que en algunos casos Dios se siente de ese modo? Imagina la escena que sigue. 

Hacía tres años  que  no llovía. Todos sabían  que eso tenía  que  ver con  un profeta llamado  Elías. Él había  dicho  al rey Acab que  no llovería hasta  que  Dios así lo dispusiera. Acab había  buscado a Elías por todas  partes. Hasta había  enviado a sus agentes a otros  países para  que  lo buscaran.

Pero ahora  todos los israelitas se dirigían  al monte Carmelo. Habían  oído  decir que  Elías había  vuelto  y había  dicho  a Acab que  llevara a todos los sacerdotes de Baal al monte, donde él los esperaría. Dijo que  Dios se les manifestaría a ellos.

—Me sorprende que  Elías tenga tanto valor para  mostrarse en público  —dijo Set a su amigo  Benjamín  mientras se dirigían  hacia  el lugar  de la reunión en el monte Carmelo—. Mi padre dice que  Acab culpa  a Elías de la sequía  y el hambre que  hay en Israel.

—Mira, Elías se está  preparando para  hablar  —dijo Benjamín  procurando abrirse  paso  entre  la multitud.

—Hoy tendrán que  elegir en forma definitiva  quién  es Dios. ¿Será Baal o Jehová de los ejércitos?  Ya es hora  de que  se decidan. No pueden tener  a ambos —dijo Elías.

Luego pidió  que  le llevaran dos toros jóvenes.

—Soy el único  profeta de Dios que  ha quedado —continuó diciendo—. Pero Baal tiene 450  profetas. Cada  uno  invocará  a su Dios para ver quién  contesta.

Cuando los hombres se alejaron  en busca  de los toros,  Elías dijo a los profetas de Baal:

—Tienen que  construir un altar. Yo repararé el altar de Dios. Comiencen ahora  mismo para  que  el altar esté listo cuando lleguen los toros.

Set y Benjamín  observaban mientras los hombres acarreaban piedras  y construían el altar. Finalmente llegaron  los toros  y fueron conducidos al lugar elegido.

—Elijan un toro  y mátenlo —ordenó Elías a los profetas de Baal—. Dispongan su carne  sobre  el altar, pero  no la quemen. Yo haré  lo mismo.  Cuando los profetas de Baal terminaron, Elías se volvió a la multitud y les dijo:

—Ahora vamos  a probar a nuestros dioses.  Los invocaremos en oración  y les pediremos que  hagan descender fuego  del cielo para  que consuma el sacrificio. El dios que  encienda el fuego  en el altar será el dios verdadero. A él debemos seguir.  Que  comiencen los sacerdotes de Baal —ordenó Elías.

Los sacerdotes comenzaron a lanzar gritos  y alaridos  invocando a Baal. Pasaron  algunas horas  sin ningún resultado.

—Es posible  que  Baal esté  durmiendo —se burló  Elías—. O bien salió de viaje.

Los sacerdotes se pusieron frenéticos. Se cortaron el cuerpo en su esfuerzo  por atraer  la atención de Baal. Los sacerdotes finalmente se dieron  por vencidos. Baal no había  encendido el fuego  del sacrificio.

Ahora le llegó el turno a Elías. Volvió a hablar  a la multitud:

—Acérquense. No tengan miedo.

Elías comenzó a cavar una zanja alrededor del altar recién reparado.

—¿Por qué  necesita una  zanja alrededor del altar? —preguntó Benjamín  a Set.

—No tengo idea —contestó Set—. Nunca  había  visto hacer  eso.

Cuando terminó la zanja,  Elías mató el toro  y lo colocó  sobre  el altar.

—Necesito cuatro  cántaros de agua —pidió.

Cuando llevaron  el agua,  les ordenó que  la derramaran sobre  el sacrificio. Y los envió a buscar más agua,  que también fue derramada sobre  el sacrificio y la leña.  Esto se repitió  tres veces.

Elías ocupó su lugar  junto  al altar y comenzó a orar:

—Señor,  esta  gente necesita saber  que  tú eres el Dios verdadero. Hice lo que  me ordenaste y reparé  el altar. Te ruego  que  contestes mi oración  y que  vuelvas a esta gente hacia  ti. Muéstrales que  los estás llamando para  que  te sigan.

En cuanto terminó de orar cayó fuego  del cielo. Quemó la carne  del sacrificio. Quemó la leña mojada. ¡Y hasta  consumió las piedras  del altar! Chamuscó la tierra y evaporó hasta  la última  gota  de agua.

—¡Los sacerdotes de Baal nos engañaron! —gritó  Benjamín—.  ¡Jehová es el Dios viviente y no Baal!

—¡Jehová es Dios! ¡Jehová es Dios!

—exclamó la multitud mientras se ponía  de rodillas.

En esa ocasión  Dios se había  manifestado como  el Dios del fuego;  pero  deseaba ser mucho más que eso para  sus hijos apóstatas.

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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
1er Trimestre 2024 
Lección 04: «ELÍAS ENFRENTA A LOS FALSOS PROFETAS»
Colaboradores: Ana Santana y Adriana Jiménez

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