Si hacemos el mejor uso posible de nuestros talentos, el Espíritu de Dios nos conducirá continuamente a una mayor eficiencia. El Señor dijo al hombre que había negociado fielmente con sus talentos: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23). También se esperaba del hombre que había recibido uno que hiciese el mejor uso posible de su talento. Si hubiese negociado con las mercaderías de su señor, el Señor hubiera multiplicado el talento.
Dios ha dado a cada hombre su obra “conforme a su capacidad” (Mateo 25:15). Dios tiene la medida de nuestra capacidad y sabe qué responsabilidad darnos. Respecto al que ha sido hallado fiel ordena: Confiadle mayor responsabilidad. Si se muestra fiel a ese cometido, vuelve a ordenar: Confiadle aún más. Y así, mediante la gracia de Cristo, va creciendo hasta la plenitud de un hombre en Cristo Jesús.
¿Tenéis sólo un talento? Dadlo a los cambistas y transformadlo en dos invirtiéndolo sabiamente. Haced con todas vuestras fuerzas lo que vuestras manos hallen para hacer. Usad vuestro talento tan sabiamente que cumpla la misión que le estaba señalada. Será digno de todos los esfuerzos el poder oír al fin las palabras, dirigidas a vosotros: “Bien, buen siervo y fiel”. Pero sólo se dirigirá la palabra “bien”, a los que hayan hecho bien.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 10—LA MAYORDOMÍA —capítulo 98
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz & América Lara
