«Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea Y Samaria, y hasta los confines de la tierra». Hechos 1: 8, NVI
DEBEMOS ORAR con tanto fervor por el advenimiento del Espíritu Santo, cómo oraron los discípulos por él en el día de Pentecostés. Si ellos lo necesitaban en aquel tiempo, más lo necesitamos nosotros hoy. Toda clase de doctrinas falsas, herejías y engaños están descarriando las mentes de los hombres; y sin la ayuda del Espíritu, nuestros esfuerzos por presentar la verdad divina serán en vano.
Estamos viviendo en el tiempo del derramamiento del poder del Espíritu Santo. El Espíritu procura manifestarse mediante los instrumentos humanos, aumentando así su influencia en el mundo. Porque cualquier ser humano que bebe del agua de la vida, será «una fuente de agua que salte para vida eterna» (Juan 4: 14); y la bendición no quedará confinada a él mismo, sino que será compartida por otros. […]
Rechazar al Espíritu Santo, a través de cuyo poder vencemos la fuerza del mal, es el pecado que sobrepasa a todos los demás, porque nos separa de la fuente de nuestro poder: de Cristo y de la comunión con él.— Seguridad y paz en el conflicto de los siglos, p. 217.
La lucha entre el bien y el mal no se ha vuelto menos fiera de lo que era en los días del Salvador. El camino al cielo no es más liso ahora que entonces. Debemos apartar todos nuestros pecados. Hemos de abandonar toda indulgencia predilecta que obstaculice nuestro progreso espiritual. Si el ojo derecho o la mano derecha son causa de ofensa, debemos sacrificarlos. ¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestra propia sabiduría y a recibir el reino de los cielos como niñitos? ¿Estamos dispuestos a deshacernos de nuestra propia justicia? ¿Estamos dispuestos a sacrificar la aprobación de los seres humanos? El precio de la vida eterna es de valor infinito. ¿Estamos dispuestos a dar la bienvenida a la ayuda del Espíritu Santo y a cooperar con él, haciendo esfuerzos y sacrificios proporcionales al valor del objeto a obtenerse?— Mensajes para los jóvenes, cap. 11, p. 39.
El corazón humano puede ser la morada del Espíritu Santo. La paz de Cristo, que sobrepasa todo entendimiento puede inundar nuestra alma; y el poder transformador de su gracia puede obrar en nuestra vida, y prepararnos para las mansiones gloriosas.— Consejos sobre mayordomía cristiana, Cap. 43, p. 216.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Herber Perez & Martha González.

