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«Si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos unos a otros. A Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros». (1 Juan 4:11-12).
Siempre se sentaba en primera fila. Cada semana, el encorvado anciano con cicatrices quemaduras en los brazos y las piernas, cojeaba lentamente hacia el frente y se sentaba. Y cada semana, le pedían que hablara. Tenía un temperamento fuerte. Era el hombre que más llamaba la atención en la ciudad. Una época de su vida pasó varios años en una isla, en la que tenía visiones y sueños con bestias, ángeles y dragones. Sobrevivió a ser hervido en un tanque de aceite. Había estado frente a la cruz, cerca de la madre de Jesús, y había visto morir a su mejor amigo. Había estado dentro de la tumba vacía de Jesús. Debido a que había vivido tantas experiencias asombrosas, la pequeña iglesia de Éfeso lo esperaba cada semana para ver qué iba a decir. ¿Iba a describir sus experiencias en Patmos? ¿Contaría sobre la transfiguración? Seguramente les hablaría de la cruz.
Pero no. Cada semana, Juan se ponía de pie frente a la pequeña iglesia y decía exactamente lo mismo: «Hermanos, ámense los unos a los otros». Eso era todo. Y regresaba a su silla. Semana tras semana, eso era lo que decía, después de todo lo que había visto y hecho. Los padres de la iglesia registran que este era el pensamiento que él quería que quedara en la memoria de la gente. Debe de haber sido lo más importante para él.
Leer 1 Juan es como estar sentado en la segunda fila de la iglesia de Éfeso, porque vemos a Juan decir lo mismo una y otra vez en diferentes formas. Escribió esa carta en el tiempo en que la iglesia estaba bajo el ataque de falsos maestros que afirmaban que Jesús no era realmente humano. La meta de la carta era combatir esa idea, pero mientras estaba escribiéndola, parece que se dejaba llevar por el que era su tema favorito: que nos amemos unos a otros. Era como si no pudiera evitarlo. El amor de Dios transformó su vida de una forma tal que tenía que decirlo.
Sé que hay personas en tu vida que son difíciles de amar. Pídele a Dios que te dé su gracia para amarlos.
#MatinalDeAdolescentes
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TOMADO DE:
Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN.”
Por: Melissa & Greg Howell Seth
