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Notas de Ellen G. White 2021

EL REY ESTÁ MUERTO. ¡LARGA VIDA AL REY!

El largo reinado de Uzías (también llamado Azarías) en la tierra de Judá y de Benjamín fue caracterizado por una prosperidad mayor que la conocida bajo cualquier otro gobernante desde la muerte de Salomón, casi dos siglos antes. Durante muchos años el rey gobernó con discreción. Gracias a la bendición del Cielo, sus ejércitos recobraron parte del territorio que se había perdido en años anteriores. Se reedificaron y fortificaron ciudades, y quedó muy fortalecida la posición de la nación entre los pueblos circundantes.
El comercio revivió y afluyeron a Jerusalén las riquezas de las naciones. La fama de Uzias «se extendió lejos, porque se ayudó maravillosamente, hasta hacerse fuerte”. 2 Crónicas 26:15.
Sin embargo, esta prosperidad exterior no fue acompañada por el correspondiente reavivamiento del poder espiritual. Los servicios del templo continuaban como en años anteriores y las multitudes se congregaban para adorar al Dios viviente; pero el orgullo y el formalismo reemplazaban gradualmente la humildad y la sinceridad. Acerca de Uzías mismo hallamos escrito: “Cuando fue fortificado, su corazón se enalteció hasta corromperse; porque se rebeló contra Jehová su Dios” (Profetas y reyes, p. 225).
La obediencia al Señor siempre es ventajosa, y un fiel cumplimiento de los principios correctos exhibirá las credenciales divinas; pero se deshonra al Señor cuando los que son nombrados mayordomos de la grey de Dios apoyan y sancionan una mala obra…
El caso del rey Uzías revela cómo castigará Dios el pecado de la presunción… El Señor ha puesto a hombres en ciertos cargos de su iglesia, y no quiere que salgan de los lugares que les ha asignado. Cuando el Señor les da una medida de éxito, no han de enaltecerse y considerarse capaces de hacer una obra para la cual no son idóneos y a la cual Dios no los ha llamado (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1150).
El Señor ha dado abundante evidencia de la veracidad de sus promesas y amenazas. Su pueblo puede confiar en su Palabra. ¿Seguirán entonces, frente a la luz y la evidencia, una conducta de su propia elección, independiente de los medios establecidos por Dios? Incluso los hombres buenos necesitan protección, no sea que se envanezcan de tal manera con las bendiciones que Dios les ha dado, que el aplauso y la alabanza de los mundanos sea para ellos un estímulo para ostentar su gran sabiduría y sus adquisiciones.
El Señor ve; el Señor sabe. Ciertamente humillará todas esas aspiraciones, porque aborrece el orgullo, el egoísmo y la codicia. Mientras más prospere la obra, menos correcto será que los hombres se exalten a sí mismos como si fueran ellos los que merecen alabanza. Nuestra confianza debe estar puesta en Dios. Le ha confiado a los hombres habilidades y talentos, para que puedan desempeñar una parte importante en su obra. Cuídense de exaltarse a sí mismos (Cada día con Dios, p. 191).
Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
1re. Trimestre 2021 ISAÍAS: «CONSOLAOS, PUEBLO MÍO«
Lección 2: «CRISIS DE LIDERAZGO»
Colaboradores: Esther Jiménez & Meri Ruiz

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