“Huye de las malas pasiones de la juventud y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio” (2 Timoteo 2:22).
Bajo el sol radiante de Curazao, mientras disfrutábamos de un almuerzo después de una mañana de predicación, una joven compartió conmigo una historia que ilustraba la enseñanza de 2 Timoteo 2:22: “Huye de las malas pasiones de la juventud y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio”.
-Fue un momento difícil para mí -dijo con la claridad del agua del Caribe en sus ojos-, pero mi relación con Dios y mi deseo de mantenerme pura fueron más fuertes que mi deseo de impresionar a mi novio o ceder a la presión.
Su decisión de negarse a aceptar la invitación de su novio fue un acto de valentía que afirmó su compromiso con una vida de pureza y principios cristianos. -En ese momento, recordé las palabras que había leído en la Carta a Timoteo. Sabía que tenía que huir de esas tentaciones y mantenerme cerca de aquellos que buscan a Dios con un corazón limpio.
Este acto de fidelidad no fue fácil, pero fue un paso poderoso en su viaje de fe.
-Me hizo darme cuenta de que mi valor no está en lo que otros piensan de mí, sino en mi relación con Dios y en cómo vivo esa fe cada día -explicó con convicción.
La joven de Curazao es un ejemplo inspirador para todos nosotros. Nos muestra que, al mantenernos fieles a nuestros principios y alejarnos de las tentaciones, encontramos un refugio en la pureza. Su historia nos recuerda la promesa de que no estamos solos en nuestra lucha por mantenernos íntegros; estamos acompañados por otros que también buscan vivir con un corazón limpio y puro ante Dios.
Oración: Fortalece mi fe, Padre. Llena mi corazón de pureza y concédeme tu paz.
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2025
“MEGAVALIOSOS»
Por: Andrés J. Peralta
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Adriana Jiménez
