EL REDENTOR DE JOB

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Job 19:25-27; Juan 1:1-14; Job 10:4, 5; Lucas 2:11; Gálatas 4:19; Lucas 9:22; Isaías 53:1-6.
PARA MEMORIZAR: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (Isa. 53:4).
CON LA REPENTINA APARICIÓN DE DIOS MISMO, comenzando en el capítulo 38, el libro de Job llega a su clímax. Dios se reveló a Job de una manera poderosa y milagrosa, y esto resultó en la confesión y la contrición de Job. Dios, entonces, reprendió a los amigos de Job por sus palabras equivocadas, y Job oró por ellos. “Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job” (Job 42:10), y Job vivió una vida larga y llena de vitalidad. Sin embargo, hay algo insatisfactorio en la historia y el modo en que termina. Dios y Satanás, discutiendo en el cielo, ¿batallan por la vida del pobre Job? Sencillamente, no parece justo que Job tuviera que cargar con el impacto terrible de este conflicto entre Dios y Satanás, mientras Dios seguía en el cielo y miraba lo que sucedía. No obstante, en la historia hay más que esto, y se reveló muchos siglos después, en Jesús y su muerte en la cruz. Solo en Jesús encontramos sorprendentes y consoladoras respuestas a las preguntas que el libro de Job no contestó completamente.
Reavivados por su Palabra: Hoy, Est. 1 – Durante esta semana, PP cap. 53.

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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
4to trimestre 2016 “El libro de Job.”
Lecc. 12.EL REDENTOR DE JOB

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