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Experimenta: ¿Tienes problemas para guardar silencio? ¿Conoces a alguien que los tenga?
En casa de los Garcia vivía Pepe, un loro genial de cabeza amarilla. Avisaba cuando llamaban a la puerta y como los loros de su especie, podía imitar. Lo disfrutaba sobre todo si se trataba de remedar a quienes hablaban mucho.
Los García pasaron momentos muy vergonzosos con varias personas, especialemente una señora a la que le gustaba hablar y reír mucho. Cada vez que iba a visitarlos, corrían a alejar a Pepe para que no la parodiaria a mitad de la conversación. Aún así, el loro se divertía a la distancia. Un día, cuando la señora apenas había tocado a la puerta, Pepe comenzó: «Bla, bla, bla, bla, bla». Apenas ella abría la boca para hablar y el loro decía lo mismo. Ella guardaba silencio, el loro guardaba silencio. Ella intentaba hablar y el loro la remedaba. La señora García se sentía muy apaenada con su hablantina visitante, así que se disculpó con ella por la conducta del loro. La señora, muy amable, contestó:
-No se preocupe. Me ha hecho bien que su loro me remede cada vez que vengo. Ahora hago lo que antes no… ¡Pienso antes de abrir la boca!
Hay personas que, aunque ya no tienen algo bueno que decir, hablan y hablan. Están en peligro de que les pase lo que dice la Palabra de Dios en el versículo de hoy: «Por mucho hablar se dicen tonterías». Por eso, aunque tu alrededor no esté Pepe, el loro, ¡debes cuidar lo que dices!
Si no puedes callar, si te cuesta trabajo cerrar la boca para no terminar diciendo tonterías, Jesús es la solución. Si le pides de corazón que te ayude a no hablar de más, lo concederá. Te hará pensar antes de hablar y dirá cuándo debes detener la conversación. Jesús no se burlará. Pídele ahora mismo su ayuda. No esperes a que tu boca te meta en problemas.
«Por mucho pensar se tienen pesadillas, y por mucho hablar se dicen tonterías» (Eclesiastés 5:3)
Tomado de:
Lecturas Devocionales
para Menores 2015
“Ciencia divertida
para cada día”
Por: Yaqueline Tello Ayala
