Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. Gálatas 5: 1, NVI.
¡Qué maravillosa es la libertad! Por ejemplo, cuando eres niño, qué libre se siente uno cuando, por primera vez, te dan una bicicleta y puedes irte solo y doblar la esquina. Darte cuenta de que estás lejos de la mirada de papá y mamá, pedaleando al viento y disfrutando de la calle es una preciosa sensación de libertad.
Qué bonito es también la primera vez que tienes un dinero completamente tuyo, y nadie te está dando órdenes de cómo debes gastarlo. Sentir que has trabajado para merecerlo y que ahora tú te puedes comprar una ropa que te gusta, un libro que quieres leer o alguna música que te falta es una maravillosa sensación de libertad.
¿Y qué me dices de cuando terminas la universidad y encuentras tu primer trabajo? Ya no tienes que estudiar todos los días y puedes decidir dónde vivir. Qué maravillosa libertad. Y después, cuando te dan las vacaciones de verano y no tienes que estar a una hora en la oficina ni dar explicaciones a nadie de tus idas y venidas porque eres adulto, qué libre y qué bien te sientes. La libertad es un don maravilloso.
En ciertos aspectos de la vida, tenemos la bendición de gozar de libertad, pero todavía somos esclavos del pecado.
Hoy pídele a Dios que te libere de la esclavitud del pecado, para que tú también puedas vivir cada día en la libertad de Dios.
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2019
“Pasaporte a la Aventura”
Por: Rich Aguillera
Colaboradores: Hidai Juárez & Antonia Hz
