EL PRECIOSO TESORO DE LA FE.

«Reciban abundancia de gracia y de paz mediante el conocimiento que tienen de Dios y de Jesús, nuestro Señor. Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción». 2 Pedro 1: 2, 3, DHH

«SIMÓN PEDRO, siervo y apóstol de Jesucristo, saluda a los que han llegado a tener una fe tan preciosa como la nuestra, porque nuestro Dios y Salvador Jesucristo es justo. […] Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo» (2 Ped. 1: 1-4, DHH).

«Una fe tan preciosa» […] es una fe genuina. No es una fe infructífera. La fe verdadera y salvadora es un tesoro precioso, de inestimable valor. No es superficial. Los justos viven, por la fe, una vida cristiana verdaderamente espiritual. Es mediante la fe que se recorren uno a uno los peldaños de la escalera del progreso. La fe ha de cultivarse. Une la naturaleza humana con la divina.

La vida de obediencia a todos los mandamientos de Dios es una vida de progreso, una vida de constante avance. Cuando los elegidos, que son valiosos, han aumentado su comprensión de la obra mediadora de Jesucristo, ven las ricas promesas que se obtienen a través de la justicia de Cristo y se apoderan de ellas. Cuanto más reciben de la gracia divina, tanto más trabajan en el plan que los lleva a aumentarla.

La «gracia y la paz» se multiplicarán «mediante el conocimiento que tenemos de Dios y de Jesús» (ver 2 Pedro 1: 2, 3). Aquí está la fuente de todo poder espiritual, y la fe ha de ser ejercida constantemente, porque toda vida espiritual procede de Cristo. El conocimiento de Dios inspira fe en él, como el único canal que ha de traer las bendiciones del cielo al alma, elevando, ennobleciendo y refinando esa alma, cuando —mediante el conocimiento de Dios— sea llevada hacia las elevadas adquisiciones de gloria y virtud. «Nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a Aquel que nos llamó por Su propia grandeza y sus obras maravillosas (2 Ped. 1: 3, DHH).— Manuscrito 13, 1884.

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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

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